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POESIA
MAURICIO FONSECA – Un joven poeta tico
En busca de un camino
www.poesiamauriciofonseca.wordpress.com
Por: Ana Rodríguez
Mauricio Fonseca nace el 14 de noviembre de 1989 en el hospital de Turrialba. Escribe su primer poema a la edad de 7 años. Termina la primaria en la escuela William Brenes Fonseca. Comienza la secundaria en el liceo Enrique Guier Sáenz de cachi, Cartago. En el año 2005 emprende la lucha verdadera como poeta, ayudado por la profesora de español Lauren Retana. En septiembre del 2007 publica su primera obra de 36 poemas titulada “En algún momento dado”. En octubre del mismo año publica el segundo libro “Ser invisible” de 30 poemas. En noviembre del 2007 forma parte del circulo de poetas de Paraíso y publica en ese mes el poema “tarde serena” en el periódico local “el Paraiseño”. En junio del 2009 publica su tercer libro “en busca de un camino”. Con más de 2000 libros vendidos, Mauricio Fonseca abre puertas y ventanas para mostrar poemas del alma.
Libros de Mauricio Fonseca (poesías)
En busca de un camino
Ser invisible
En un momento dado
Algunas poesías de Mauricio Fonseca
CAMINANDO
Caminando, caminando,
voy buscando
la felicidad.
Si es que está dormida
o en la espera de un príncipe azul.
Caminado, caminando,
voy soñando
un nuevo despertar,
para sentir el sol en melodía
abrazar el cielo y la alegría.
Caminando, caminando,
como un pequeño andante,
voy en busca
de la felicidad.
ALMA SANGRANTE
Colocó la taza de café sobre la mesa,
reposó en un momento preciso.
¿De quién es el alma que sangra?
Se preguntó, mientras encendía un cigarrillo.
Miró muy dentro de sí mismo,
para encontrarse con un bosque
de árboles frondosos y diversos especímenes,
y en el centro del bosque,
de esa selva tropical,
encontró un niño vagabundo,
llorando sangre de tristeza,
llorando lluvias y tormentas.
En sus manos había un arma sin filo.
El reflejo del sol en la hoja del cuchillo
lo encandiló distorsionándole la vista.
Volvió en sí en ese momento,
traqueó sus miserables dedos,
devolvió el cigarro a su boca,
inhaló profundo el humo del tabaco
y volvió a cuestionarse:
¿De quién es el alma que sangra?
MUJER Y TIERRA
Déjame tocarte
como tocan las nubes
las copas de los arboles.
Déjame besarte
Como besa el sol el mar
en el horizonte.
Déjame respirar
el aroma de tu bosque
y escalar las montañas
de tu cuerpo.
Déjame mirarte
como cuando miro un amanecer.
Déjame sentirte
como siento al viento.
Déjame tú
como la naturaleza
me deja correr por ella sin limites.
Déjame recorrer tus campos,
tus praderas, tu selva.
POESIA EN UNA CIUDAD VACÍA
Que hace un poeta
en una ciudad vacía
sino más que sentarse en una banca
a ver morir su propia vida.
Contar las nubes que pasan,
embriagarse de aburrimiento,
hablar de su soledad a la noche,
llorar porque no hay quien lo comprenda.
Esperar la muerte
porque le tiene miedo al suicidio.
Morir porque la vida muere
y no tiene con quien compartirla.
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