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Wednesday, September 08, 2010 ..:: Edición Once » VISIÓN DE ARGENTINA SIGLO XX ::.. Register  Login

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 VISIÓN DE ARGENTINA SIGLO XX Minimize

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UNA VISION DE ARGENTINA SIGLO XX

por Leopoldo Barrionuevo

 

El país y el Río me confunden bastante Argentina es plata en latín y en francés argent.

Pero el Río de la Plata no es plateado sino tigrero y en su cauce no hay sino piedras, lodo, detritus, contaminación...

Nunca hubo sino un camino ascendente e interminable hacia las minas de plata del Perú, lo que indica el despiste de los Adelantados (¿no serían Atrasados?).

La capital de la provincia más grande del país, Buenos Aires (10 millones de habitantes) se llama también La Plata, pero la riqueza del país la constituyen las 7 vacas y el  toro  que Alvar Núñez cabeza de Vaca introdujo desde Asunción. Se multiplicaron.    

Al menos River Plate tuvo una   trayectoria destacada y no engañosa, pero en inglés.

En cuanto al creador de la cosa, Martín del Barco Centenera, su poema “La Argentina”, realmente insoportable, pero el poeta   pasó a la historia en el tango “Carrerito” (Esta noche me esperan sus ojos/en la Avenida Centenera y Tabaré)

Martín del Barco debió llamarse así porque la avenida Centenera sólo se podía surcar en embarcaciones improvisadas con cruce de tablones en las esquinas por una suma de 5 centavos que se subían a diez si era una dama en brazos para sus constantes inundaciones. Yo lo viví y lo vi cuando era pibe en el cruce de Directorio. No me lo contaron. Y cruzaba sin medias y sin zapatos, de pantalones cortos, para no pagar peaje.

 

AMANECE EL SIGLO

Aunque es obvio, los primeros 35 años del siglo provienen del relato personal y conceptual de mi viejo quien nació en 1901.Su padre murió trece años después y mi viejo lo recordó toda la vida. El abuelo Cayetano era criollo de pura cepa y corría por sus venas sangre mulata, india y española, su verdadero nombre fue Cayetano Lago. Mi viejo no podía olvidar el orgullo con que ambos disfrutaron del centenario de la Independencia Argentina en 1910, junto con los gauchos a caballo enfrentados con las rondallas españolas y los musiqueros italianos, en una ciudad que por entonces contaba con mayoría de pobladores extranjeros y sin negros ni indios, absorbidos los primeros por las necesidades sexuales de los inmigrantes y los segundos por la matanza indiscriminada de las huestes del General Rocca para quedarse con sus tierras

Hacia 1916 se hace realidad en Argentina el advenimiento de la democracia  el triunfo electoral de Hipólito Irigoyen, líder del partido radical y el influjo de las ideas sociales que los hijos de los inmigrantes apoyaron, mientras la ciudad se poblaba con las muchedumbres que preferían permanecer en la ya para entonces gran ciudad con un más de un millón de habitantes, un absurdo en un país sin poblar de 3 millones de kilómetros cuadrados.

El sistema ferroviario era muy avanzado, al igual que el subterráneo de la ciudad, hacia 1910 pero el diseño era inglés y todas las redes confluían sobre Buenos Aires y en especial sobra los frigoríficos británicos que situados sobre el puerto dirigían su carga cotidiana a los puertos ingleses.

Esto  permitiría en los años treinta el desarrollo del país industrial para complementar el agrícola-ganadero de principios de siglo y que convertiría al país en una potencia mundial que alimentaría al mudo en la Segunda Guerra y enriquecería las arcas del Estado, lo que permitió a Perón el derroche de esos recursos y elevar e populismo a doctrina nacional.                   

Argentina fue diseñada como proveedora de carne y granos para el imperio inglés en decadencia y lo ferrocarriles recorrían el país para converger en Buenos Aires y los frigoríficos, de tal modo que en los años treinta perdió el bus de la historia y sus gobiernos oscilaron entre la adhesión al fascismo-nazismo que apoyaban los militares y a los anglos que sustentaban los marinos. Nadie supo ver por entonces que la hambruna de los Estados Unidos tras el viernes negro de Wall Street en 1929.

 

Las apuestas fueron erradas, más apoyadas en el pasado que en una visión de futuro: el país industrial por excelencia, por entonces, fue ignorado. Cada vez la milicada se alejaba más de la realidad.

 

Yo tuve la desgracia de nacer en la Década Infame: la de los milicos, los conservadores y la derecha equivocada con su posición ante la Guerra Mundial.

 

 No fue un momento oportuno para nacer, pero uno no escoge eso. En 1929 se había producido la crisis de Wall Street, la caída bancaria y los años Veinte acabaron con un desastre a nivel mundial que traería aparejados miseria, hambre y dictaduras por doquier. Ya sobre el final de la Gran Guerra de 1914-18 se había producido la Revolución Rusa de octubre del 17 y tras la humillación de Versailles y la República de Weimar del 19 los alemanes se inclinaron por el nazismo, los italianos por el fascismo y en España se anticipaba una guerra civil entre republicanos y franquistas.

 

EL DESPOJO DEL TREINTA

 

 

 Argentina inauguraba el 6 de setiembre de 1930 el primer golpe de Estado al que sucederían un número insoportable de cuartelazos con la caída del gobierno popular de Hipólito Yrigoyen el caudillo radical al que sucedió el General Uriburu, un primer ejemplo de lo que iría llegando con el tiempo: autoritarismo, torpeza, estupidez e incompetencia. Argentina era el quinto país del mundo en riqueza y no padeció la guerra, por el contrario, la aprovechó de ahí que esté claro el párrafo anterior.

 Como dije, los años treinta fueron duros para nacer y Buenos Aires sufrió la proliferación de ollas populares, desocupación sin cuento, las primeras villas miserias en su cinturón urbano. El país todo padeció el golpe derechista: también fue la inauguración de las torturas, fusilamientos, censura de prensa y asesinatos.

 

El fútbol se tornó profesional por entonces y el tango padeció al igual que el mundo, después del 27 se inicia el cine sonoro y desaparece la mayor fuente de trabaja de los cuartetos y grupos pequeños de músicos que hacían sonar sus tangos en la oscuridad del cine o biógrafo, como le decían en el Sur y aunque su música no tuviera que ver con la trama del film, muchos iban a escuchar tangos  más que a ver la película.

 Por si fuera poco, el cabaret estaba de capa caída y lo que fuera otra fuente de trabajo para los músicos, acabó por convertirse en su sepultura.

  Pero volvamos a la política en momentos de tanta insensatez por apostar al autoritarismo que se pagaría caro a través de los años.

 ¡Cuánta estupidez! En Argentina lo popular era Yrigoyen y ningún testimonio como el del conservador José Aguirre Cámara cuando reconoce el error de su partido años después al declarar: "Nosotros en 1930 cometimos un grave error por impaciencia, por sensualidad de poder, por inexperiencia, por lo que fuera. Nosotros abrimos el camino de los cuartelazos, olvidando la gran tradición conservadora y, a partir de ese momento, nosotros los conservadores somos los responsables  o los culpables de lo que ha pasado en el país hasta ahora".

 

Y vaya camino: tras Uriburu, llegó el general Agustín P. Justo (1932-38);  Dr. Ricardo M. Ortiz (1938-40); Dr. Ramón S. Castillo (1940-43);  Gral.  Arturo Rawson (sólo 2 días del 4 al 6 de junio de 1943); Gral. Pedro Pablo Ramírez (1943-44); Gral. Edelmiro J. Farrell  (1944-46); Gral. Juan D. Perón (1946-52); Gral Juan D. Perón (1952-55); Gral. Eduardo Lonardi (dos meses de 1955); Gral. Pedro E. Aramburu (1955-58); Dr. Arturo Frondizi (1958-62); Dr. José M. Guido; Dr. Arturo Illia (1962-66); Gral. Juan C. Onganía (1966-70); Gral. Roberto M. Levingston (1970-71 ); Gral. Alejandro A. Lanusse  (1971-73); Dr. Héctor Cámpora (1973, mayo a julio); Raúl Lastiri (1973 julio a octubre); Juan D. Perón (1973-74); Isabel Martínez (1974-76); Gral. Jorge R. Videla (1976-78); Gral. Roberto  E. Viola (1978-79);  Gral. Leopoldo F. Galtieri  (1979-82); Gral. Reynaldo B. Bignone (1982-83); Dr. Raúl Alfonsín (1983-89); Dr. Carlos Saúl Menem (1989-95) y Menem (1995-99). Después siguió De la Rúa (1999-2002, Ramón Puerta (74 horas); Rodríguez Saa (una semana y hacen 4 en una semana), Eduardo Duhalde (2002-2003) y Néstor Kirchner en la actualidad.  En 75 años, 34 presidentes a un promedio  de dos años por presidente; sólo concluyeron período Justo, Perón (primera presidencia) y Menem.

  

Yo me fui del país en 1965, bajo el gobierno de Illia a quien había antecedido los numerosos golpes de estado que soportó Frondizi.  Simplemente todo lo que existe requiere continuidad y si el mayor problema del país es saber cómo se llama el presidente de turno, las cosas no tienen arreglo, en especial si de los 34 presidentes 18 son generales, esto acaba por convertir al país en un cuartel por lo cual hay que repetir la definición que da Florencio Escardó cuando escribe, bajo el pseudónimo Piolín de Macramé, al referirse a una droguería: "en los estantes se alinean los frascos. Cuerpo grande y cabeza pequeña. Como los militares.”

 A partir de ese momento todo se resolvió por golpes, poco cruentos a veces y en otros casos hasta ridículos: Uriburu llegó al poder en un paseo en que participaron unos pocos cadetes del Colegio militar y que originó sólo un tiroteo en el Congreso, frente a la Confitería del Molino. No obstante, el apoyo popular en la Plaza de mayo fue multitudinario. Pero duraría poco.

 La casa de Irigoyen fue destruida, su  busto arrastrado por las calles.  Había llevado la neutralidad argentina a niveles admirables pero Uriburu fue acompañado por jóvenes fascistas y él mismo era progermánico. En febrero de 1932 las elecciones llevaron al poder al general Agustín P.Justo quien había conspirado contra Uriburu, peviamente derrotado por los radicales en 1931. Se creó el fraude electoral y me contaba mi viejo que a los que intentaban ir a votar, los recibían en el límite de la ciudad de Buenos Aires (Argentina es un país federal), les sellaban la libreta electoral y les decían: “Tomatelás que vos ya votaste.”

 A mi cuñado Jorge Musso le comentaron que en El Triunfo se situaban las boletas de voto en pilas y sobre las radicales se apoyaba un farol, que oscilaba si se intentaba tomar una boleta radical, pero tras la cortina del cuarto oscuro se asomaba una 45 y el aviso cordial: “De esas, no”.

 Los cambios se sucederían para configurar el tratado Roca–Runcinman por el cual Argentina se comprometía a proveer carne al Imperio Británico con prioridad y a bajos precios, lo que hizo decir al vicepresidente Roca que Argentina podía ser considerado un dominio británico más. Corría el año de 1933. 

 El fraude condujo a las balaceras y abundaron los muertos, pero las elecciones no se suspendieron: A Justo le sucedió Ortiz quien pretendió combatir el fraude pero la diabetes lo acabó, dejando el gobierno en manos de  Ramón S. Castillo, destituido el 4 de junio de 1943, nuevamente por los militares.

 La Segunda Guerra Mundial estaba por entonces en su apogeo con el triunfo militar alemán excepto en Stalingrado y los japoneses continuaban el predominio iniciado en Pearl Harbor; la Marina Argentina simpatizaba con los aliados y el Ejército, entrenado por militares prusianos era hitleriano y fascista.

 Los industriales seguían apoyando a los ingleses que se abastecían con carne y granos argentinos, el país industrial crecía y obreros, campesinos y sindicatos numerosos veían pasar las leyes socialistas sin que las mismas fueran aprobadas. La oligarquía se sostenía porque habían retornado el auge y la prosperidad: el país comenzaba nuevamente a ser rico alimentado al mundo en guerra. 

 Los capitales europeos, especialmente judíos llegaron en cantidades inesperadas huyendo del nazismo y las expropiaciones. La población de origen hebreo creció para alcanzar cifras inesperadas en Buenos Aires. Perón comprendió todo y urdió un plan con el apoyo de jóvenes militares nacionalistas (él mismo era coronel) que constituyeron una Logia, el GOU (Grupo de Oficiales Unidos) que en las sombras exageró sus participación e influencia en el Golpe Militar de 1943, el verdadero comando lo tenía Pedro Pablo Ramírez quien era presidente de facto al día siguiente.

 

LA REVOLUCION MILITAR DEL 43

Todos subestimaron a Estados Unidos y una gran confusión sorprendía a los militares quienes no sabía a quién apoyar y mantenían las simpatías nacionalistas de Castillo, a quien habían derrocado y confundían soberanía con neutralidad. Un ultimátum de USA condujo a la ruptura y los militares no soportaron la medida y depusieron a Ramírez reemplazándolo con su ministro de guerra Edelmiro J. Farrell. Argentina también declaró la guerra al Eje que ya estaba derrotado, lo que le permitido entrar a la ONU y la economía iba viento en popa.

 

Lamentablemente, Estados Unidos designó Embajador a Spruille Braden quien abiertamente intervino en la política nacional y apoyó a los partidos opositores al Gobierno y a Perón. En un país marcadamente antinorteamericano, Perón dijo a sus seguidores que el dilema no era otra cosa que Argentina o Estados Unidos y en lo personal significaba elegir entre Braden o Perón. Perón ganó con el 52 % de los votos pero obtuvo el dominio de 13 de 14 provincias, los dos tercios de la cámara de diputados y la casi totalidad del Senado, en febrero de 1946.

 Todos fueron errores hábilmente explotados con Perón porque cuando estaba en posición de retiro y fue detenido y confinado en la Isla de Martín García en los primeros días de octubre de 1945, los obreros, encabezados por Cipriano Reyes se movilizaron desde los suburbios industriales y exigieron su liberación el 17 de octubre.

 La Economía nacionalista de Perón llevó al país a repatriar la deuda externa y convertirse de país deudor en acreedor, pero esto no era nada favorable y sólo tenía un interés triunfalista pero no real. Era un país importante y rico y el estado pasó a un primer lugar: dominio ferroviario, la provisión de gas, la distribución de energía, salvo la CHADE, el transporte fluvial, el transporte aéreo, el comercio exterior y las barbaridades a cargo del IAPI, todo había sido posible por la situación privilegiada del país tras la guerra. Pero no duró.

 

AUGE Y CAÍDA DEL PERONISMO

Si bien Evita no tuvo ingerencia en el advenimiento del peronismo en los dos primeros años e incluso el 17 de octubre, siendo al esposa del presidente y simultáneamente con su viaje a Europa, la motivación hacia el partido justicialista, el apoyo a los pobres, la fidelidad de los trabajadores mientras Perón apostaba a una tercera guerra mundial entre USA y URSS, lo que le permitiría alcanzar precios altamente rentables para los clásicos productos argentinos.

 Pero no se dio: las divisas se esfumaron y Perón inició un segundo período de gobiernos sin Evita, sin riquezas, pero de todos modos la gente vivía, comía y lo pasaba bien. Pero las sequías de 1950 y 51 aceleraron el cambio y tras ello, llegó en 1952 la muerte de Evita.             

 La Constitución de 1949 facilitó a Perón toda clase de manipulaciones y manejos pero hizo crecer el odio político exageradamente y la persecución. Nada de eso era necesario y evitarlo hubiera sido beneficioso. Pero Perón no se detuvo y declaró la guerra a la Iglesia, es probable que se haya sentido intocable y poderoso, lo cierto es que fue su paso final.

 Desde el 17 de octubre, con 13 años de edad, conviví en el lugar de los hechos con cada acontecimiento hasta la caída de Perón en setiembre del 55, no falté no por razones políticas sino porque me di cuenta temprano que se trataba de circunstancias históricas que había que presenciar y en lo posible, ser protagonista. No me equivoqué, tal vez esto fue de una decisión clave en mi vida porque la vivencia adquirida me enseñó que la interpretación de los hechos vivido era mucho más decisiva que la lectura o la investigación.

 Observo con qué ligereza se tratan los temas Perón y Evita y cómo se etiquetan los conceptos y no me interesa sino la objetividad porque mi percepción de las ideas debe darme un panorama de mi propia vida en cada época y si me equivoco, jamás podré entenderme sin entender mi entorno en un momento dado.

 

 

EL FRACASO DE LA LIBERTADURA

 

Pero quedémonos en la caída de Perón que ya se veía venir por incapacidad de lograr una conciliación nacional.

 

Sin Evita perdió Perón su contacto con pobres y trabajadores, aunque no perdió respaldo.

 

Si de responsabilidades se trata Perón no se lleva todas las palmas: el fracaso de la oposición, la estolidez de los milicos y la traición a las ideas, deben estar sobre el tapete, al fin y al cabo si sus enemigos hubieran hecho algo bueno tendrían algún sitio histórico como participantes de las elecciones de estos tiempos, donde más del ochenta por ciento son votos peronistas y el presidente Kirchner contaba con una porción que no alcanzaba a superar la de Menem y ambos daban apenas un 40 por ciento sumado antes de la segunda ronda a la que Menem renunció.

 

En cuanto a los militares habían estado inquietos por el crecimiento de Evita y el general Menéndez intentó un golpe de estado en 1951, en cuyo cuadros se movió el general Lonardi, nacionalista católico de limpia trayectoria que contaba con el respeto del Ejército.

 

Lonardi estaba muy enfermo y duró poco en el poder; su frase “ni vencedores ni vencidos” fue prontamente olvidada y los vencidos fueron doblemente vencidos, proscriptos y encarcelados. Y hasta fusilados como el caso de los generales Tanco y Valle, y unos 30 civiles cuando en tiempos de Perón sólo hubo torturas pero escasos muertos. Tampoco había habido fusilamientos en Argentina en los últimos cien años.

 

La falta de coherencia de la Libertadora, la carencia de planes hicieron que en momentos en que el peronismo estaba en la lona, los militares y sus adláteres se encontraran perdidos y sin rumbo además de quedarse sin ideas, lo único que los unía era el odio y la venganza, lo que los llevó a poner todas las cartas a favor del antiperonismo y como todo anti acaba por ser un pro, los militares engrandecieron al peronismo en medio de una ignorancia política que no hubiera soportado Roca.

 Aramburu y Rojas fueron los principales responsables de esta Revolución, pero no imaginaron que Frondizi haría un pacto con Perón para lograr los votos necesarios para llegar al poder en 1962 y en corto término recibió más de 20 planteos militares hasta que lo enviaron a Martín García (eterno presidio militar: Irigoyen,  Perón, Frondizi) y en una jugada maestra Guido se hizo presidente por la Ley de Acefalía hasta la elección que llevó a la presidencia a Illia: íntegro, honesto, pero un año después había sido desalojado nuevamente por los militares que esta vez pusieron de presidente al general Onganía.

Poco antes, a fines de enero de 1965 me fui definitivamente del país. Demasiados empresarios creyeron en la reactivación económica que preconizaba Onganía e incluso fueron a buscarme a Bogotá para retornar a la Universidad otra vez como Director de Estudios y no es que me fuera muy bien en Colombia pero con Ana María decidimos que no, que seguiríamos luchando fuera del país.

 Un hecho también único se dio entonces: “la noche de los bastones largos”, una limpieza de “zurdos” que desalojó a estudiante y profesores opositores o no a los militares porque era la política del momento, de ahí que los hayan apaleado y humillado y en 1969 se produjo el “cordobazo” que inició revueltas por doquier.

 Tras la caída de Illia, Onganía fue presidente y le sucedió Lanusse. Es el período de la “Revolución Argentina”, otro mal chiste de los militares y se lo situó entre 1966 hasta 1973 cuando retorna el peronismo.

 

EL LARGO CAMINO HACIA LA RECUPERACIÓN

 

Estos años fueron violentos y se libraron verdaderas luchas urbanas que incluían secuestros y ajusticiamientos como el del general Aramburu a quien ejecutaron los montoneros en 1970.

 

Mientras tanto, Perón había pasado por diversas ciudades en su exilio desde1955: Asunción, Panamá, Caracas, Santo Domingo hasta llegar a Madrid con el beneplácito de Franco que tanto le debí de los años de hambre.

 

Durante todo ese tiempo los peronistas decían que volvería en un avión negro y varias veces corrieron a los espacios abiertos para verlo llegar. Pero no lo hacía por lo que el general Lanusse dijo que no volvía porque no le daba el cuero.

 

La situación socioeconómica iba empeorando y la presión peronista condujo a un llamado a elecciones en que el Tío Cámpora representó a Perón que había sido proscripto y ganó por una diferencia abrumadora. Se demostró una vez más que no se  pude gobernar contra el  pueblo, sin su apoyo o como decía Tayllerand a Napoleón: “Con las bayonetas, Sire, se puede hacer cualquier cosa, menos sentarse sobre ellas.”

 

Perón se resintió porque Cámpora liberó a todos los guerrilleros y simpatizantes que estaban presos, el día de la asunción del mando. Perón podía ser apoyado por la juventud de izquierda y aceptar incluso los lemas favorables a “la patria socialista”, pero seguía siendo un militar, él no era Evita y los jóvenes lo tenían harto.

 

Había que echar todos esos años por la borda y pedirle masivamente a Perón su retorno.

 

Ese solo acto costó cientos de muertos en Ezeiza: ahora, ya sin militares, los peronistas se exterminaban entre sí  y Perón da el más atrevido, erróneo y vengativo paso de su vida al imponer la  fórmula Perón Perón integrada por él y su tercera esposa, Isabel  Martínez a quien conoció en un cabaret de Colón donde ella actuaba como bailarina.

Perón conocía de sus limitaciones y por comodidad aceptaba de mayordomo a José López Rega, un ex cabo de la policía, aprendiz de brujo, que fue nefasto para el país. Y Perón no ignoraba que sus días estaban contados cuando impone la fórmula, a sabiendas que Isabel, asesorada por López Rega, quedaría en el poder en su ausencia, dado su carácter de vicepresidenta.

 

Así fue pero los militares soportaron muy poco tiempo la situación y la destituyeron, pero esta vez no la llevaron a la Isla de Martín García sino a la Patagonia.

 

Este nuevo régimen aguantó hasta 1983 con Bignone, encargado de traspasar el gobierno a la democracia tras la estupidez de Galtieri al invadir las islas Malvinas. Las elecciones le dieron el triunfo a Alfonsín y recomenzó la democracia hasta la fecha y debe durar porque el tema de Malvinas restó fuerza a los militares que además fueron reducidos y suprimida la conscripción.

 

A Alfonsín siguió Menem en dos ocasiones y luego De la Rúa, oh milagro, quien no cayó por efecto de la acción militar ni fue sustituido por un ejemplar uniformado.

 

Con los fracasos de de la Rúa, los radicales casi desaparecieron y quedan los peronistas, pero no de entonces sino los de ahora, partidos en variados recortes no ideológicos. En la última elección ganó  Kirchner con escaso porcentaje de votos impuestos por la atomización electoral y no hubo segunda ronda por la no presentación de un fantasma llamado Menem.

 

Hay muy poco rescatable en esa larga espera de una minoría de diversidades irreconciliables mientras desaparecía el peronismo, pero se negó a desaparecer pese a que los jóvenes de 20 años que hicieron el 17 de octubre ya cumplieron los 80 y los mayores pasaron a mejor vida o aguardan la muerte en un geriátrico.

 

Tal vez fue por darle la razón a Perón cuando decía: “No es que nosotros seamos buenos, es que los que vienen detrás son peores.

 

Mientas tanto, ¿qué le ha dado vida al justicialismo sin Perón? O bien el país es tan rico que crece cuando militares y políticos duermen? 

 

En suma: lo peor de Perón fue el totalitarismo. el oscurantismo y la destrucción de la democracia, crímenes atenuados, sin duda, porque hasta entonces la democracia estaba ausente. Pero todo ello impidió crear nuevamente un gran país,  teniéndolo todo en las manos para hacerlo.

 

En lo que respecta a Evita, los chismes la persiguieron injustamente. En la primera parte fue manipulada por Perón, después se convirtió en alguien que comprendió mejor que nadie los problemas sociales, los del trabajo y la pobreza e hizo una obra excepcional, más allá de cómo haya sido hecha. Amada y odiada no tuvo términos medios: sólo el tiempo y la historia están comenzando a hacerle justicia.

 La situación económica, la extrema miseria es algo que el país no merecía, por eso cuando me preguntan por qué no me quedé, retorna a mi memoria el viejo barrio y me digo: perdoná si al evocarte se me pianta un lagrimón…

 

 

LAS PREMONICIONES DE MI NACIMIENTO

 

La fecha de mi nacimiento está emparentada con el existencialismo, vaya a saber por qué extrañas circunstancias, no puedo pensar que Jean Paul Sartre a quien leíamos incansablemente en nuestra juventud haya relacionado "La náusea" con mi nacimiento porque si se observa con cuidado el comienzo de su diario en dicha novela, antecedido por la fecha de inicio expresa: "Algo me ha sucedido, no puedo seguir dudándolo. Vino como una enfermedad, no como una certeza ordinaria, o una evidencia. Se instaló solapadamente, poco a poco; yo me sentí algo molesto, nada más. Una vez en su sitio, aquello no se movió, permaneció tranquilo, y pude persuadirme de que no tenía nada, de que era una falsa alarma. Y ahora crece."

 

¿La fecha con la que arranca el diario y la novela? Créase o no es el lunes 29 de enero de 1932, el día en que nací a las 11 en punto de la mañana, hora de verano de Buenos Aires.

 Debe ser una fecha inventada por Sastre, porque la mía, la real cayó en viernes y no en lunes.

 Ese día la ciudad fue azotada por una de las más altas temperaturas del siglo en la ciudad. Por esa razón fui separado de mi madre, ya que a poco tenía el cuerpo cubierto de costras, por lo que me separaron de los restantes críos por presunta enfermedad heredada de la piel. Me imagino el escándalo que habrá armado mi viejo que siempre fue bravo, más entonces con 30 años apenas.

 

Por entonces se ponían tijeras bajo la embarazada para predecir el sexo de la criatura o se le examinaba la panza, si era redonda iba a tener una niña y si era puntiaguda, un varón. A mí me desearon mucho porque mamá había quedado mal después del parto de mi hermana y le habían aconsejado no repetir, ella insistió seis años después además del hecho que mi vieja me adivinaba varón y soñaba con que fuera orador y reuniera multitudes, en razón de lo que no faltaba a los mitines de los socialistas independientes que aparecieron tras la Revolución de Uriburu al igual que asistía a las convocatorias de los socialistas con Mario Bravo y a las de los demócratas progresistas como Lisandro de la Torre previo a las elecciones de noviembre de 1931. Nunca lo hizo por razones políticas, sólo seguía a los que ella consideraba buenos oradores aunque no compartiera sus idearios.

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