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 LAS TAREAS ESCOLARES E INTERNET Minimize

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 Las tareas escolares y la internet

Dr. Oswaldo Gutiérrez Sotelo



Es cada vez más común que los maestros asignen tareas para hacer en casa a los alumnos de escuelas y colegios, con la indicación específica de consultar páginas electrónicas para resolver o “investigar” un determinado tema. Y es por todos sabido que un modelo educativo basado en la repetición memorística no promueve el análisis, la integración, la comparación y el cuestionamiento de los conocimientos vertidos en las aulas. El uso de la red ¿los promueve? Ella nos provee de numerosos datos –no todos de indiscutible calidad- y hasta cursos en línea de diversa índole, pero no necesariamente provee los tan buscados valores educativos mencionados. La red evita trasladarse a una biblioteca y pone a nuestro alcance todo tipo de imágenes, testimonios, textos anecdóticos y documentos científicos cuya abundancia nos deja sorprendidos, pero no sustituye el trabajo individual de campo –como la lectura de libros, la experimentación, la interpretación y la discusión- que todo aprendiz tiene que realizar en cualquiera de los campos del conocimiento; es el que realmente nos deja huella en nuestro bagaje académico y también cultural y que lo tiene que procesar el propio aprendiz y el maestro. Esa insustituible labor humana no ha podido ser reemplazada por las máquinas ni por los programas de computadora; estas son sólo excelentes herramientas a utilizar en el arte del aprendizaje.
Si los programas del Ministerio de Educación contemplan un número de temas a desarrollar y supuestamente la mayoría de ellos están contenidos en los costosos libros de texto, que desde las etapas más iniciales se tiene que comprar uno por materia (y a veces más de uno), ¿cuánto más debe el estudiante extraer de la red para completar la información que necesita? En el peor de los casos, las enciclopedias digitales (como wikipedia) serían más que suficientes para resolver lo que no aparece o no está claro en los libros de texto; además, se tiene que invertir tiempo y esfuerzo en filtrar y seleccionar información que no está certificada o es errónea. ¿hay tiempo para tanta búsqueda y recopilación de datos? ¿o estaremos creyendo que, por el rápido avance e innovación de los conocimientos, lo que está en los textos de papel se desactualiza en semanas y por ende tenemos que buscar los últimos avances en la red? Esta es una falacia con la que tenemos que tener cuidado. El rápido avance e innovación de los conocimientos se da en los altos niveles científicos a los que todos quisiéramos que nuestros hijos lleguen, pero eso requiere un largo camino de formación educativa y científica, cierto entrenamiento para el manejo de datos en la red y mucho esfuerzo.
En las cabinas públicas de Internet, si se observa con cuidado, la mayor parte de los navegantes jóvenes consulta páginas de entretenimiento –música, videos, juegos, noticias amarillistas, “chateo” o simplemente “vagan” por la red en búsqueda de cosas “interesantes”. ¿En los hogares es diferente? El riesgo de distraerse con alguna página ajena al tema de búsqueda escolar es muy alto desde que las páginas son invadidas por mensajes publicitarios o por tener al alcance casi instantáneamente cualquier otra información trivial que el estudiante se ve tentado a navegar. Es humano. A esto agreguemos los aspectos negativos que tiene la red: incluso en los niveles universitarios, es famosa la práctica del “copiar y pegar”, es decir, hacer pasar por propios, información y datos extraídos de la red, desde simples tareas de química hasta tesis y monografías universitarias. Hasta se venden títulos universitarios. Y ni qué decir del alto riesgo en que se encuentran nuestros hijos menores y adolescentes de ver e intercambiar información inconveniente para ellos. Ávidos de curiosidad, adolecen de la madurez para decidir si una página que propicia la promiscuidad sexual o la violencia es lo más conveniente para sus vidas y obviamente, en ese momento no están haciendo sus tareas escolares. ¿Estamos los padres siempre a su lado para orientarlos y aconsejarlos mientras están navegando?
Por todo lo dicho, un maestro tendría que tener muy claro en qué quiere que el estudiante se beneficie de la navegación por Internet y solicitarlo también muy claro a los padres, para entonces invertir tiempo productivo con ellos.  



    

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