
JUICIO Y PREJUICIO – Objetividad y Subjetividad
Veamos en forma esquemática el complejo proceso mental previo a la formación de un juicio. Recibimos el mensaje, palabra, lectura, gusto, etc., por los sentidos; los elaboramos mentalmente; discriminamos, representamos, asociamos y finalmente llegamos al juicio que nos merece ese mensaje recibido. Pero es importante hacer notar la infinidad de variables a que está expuesto este proceso. Depende de la intensidad del mensaje, la capacidad receptiva de nuestros sentidos, la capacidad de discriminación, atención e inteligencia.
La representación y la asociación dependen de nuestra experiencia anterior y la riqueza de esa experiencia. Agreguemos a esto nuestro estado emocional en este momento y ya tenemos el cuadro que enmarca a nuestro juicio. Son puramente subjetivos, es decir, nos pertenecen exclusivamente; luego, queremos transmitirlo y debemos transformarlo en lenguaje, que no es más que un código convencional. Lo transmitimos y quien lo recibe sufrirá el mismo proceso y llegará finalmente a formarse en propio juicio de nuestro mensaje.
Todos pretendemos, pese a lo que hemos visto, ser objetivos. Lo necesitamos para comunicarnos, pero no siempre, lo logramos.
Muchos problemas sociales actuales, son originados por personas aferradas a prejuicios. Es decir, aceptan ciegamente como verdad ciertas ideas o conceptos que no resisten el análisis sereno e inteligente. Todos los fanatismos tienen ese origen, odios entre ideologías, partidos, racismos, en lo colectivo y en lo individual; también se nota en las personas desajustadas socialmente que viven con excesivos temores y desconfianzas.

PREJUICIO: El prejuicio es una creencia, aceptada como verdad, sobre la cual basamos nuestros juicios. Ejemplo: simpatizante el futbol cree que su equipo es netamente superior.
Cuando tenga que dar su opinión respecto a sus rivales, y a basarse naturalmente en su creencia, y por lo tanto sus juicios no podrán ser objetivos por más que pretenda hacerlo creer. Muy frecuentemente decimos: “no es porque yo lo diga” y “no es porque sea mi hijo, pero qué inteligente que es”, etc.
Si queremos mejorar nuestras comunicaciones, debemos aceptar el hecho natural de la subjetividad. Ello exigirá de nuestra parte, un esfuerzo para comprender mejor a los demás.
NATURALEZA DE LAS COMUNICACIONES INDIVIDUALES
El proceso mental: Son enormes las dificultades que se presentan ante todo intento de comunicarnos con los demás. Son muchos los factores que influyen a nuestras ideas, juicios, sentimientos, opiniones, respecto de los de otras personas. Todo juicio nuestro es el resultado de un delicado y complejo proceso mental que consta de los siguientes pasos:
a.Estímulo
b.Percepción
c.Discriminación
d.Representación
e.Asociación
f.Juicio
a.ESTIMULO:
Es todo aquello que de una manera u otra trae un mensaje a nuestros sentidos, sonido, olores, luz, materias, gusto, etc.
b.PERCEPCION:
Una vez captado por las células nerviosas correspondientes, el estímulo es registrado por el cerebro, esto es Percepción. Aquí empiezan las diferencias entre las distintas personas ante un mismo estímulo. No todos tienen la misma sensibilidad en sus sentidos, y por lo tanto no perciben con la misma intensidad dicho impulso.
c.DISCRIMINACIÓN:
Al impulso recibido se lo separa en sus partes componentes. Es lo mismo que descomponer un rayo de luz natural en su arco iris separando los colores primarios.
Segundo motivo de diferencia: La discriminación depende de varios factores, como ser: Capacidad natural (una forma de inteligencia), grado de atención o interés e intensidad con que se recibió el impulso.
De la discriminación depende la cantidad de detalles que registramos del mensaje recibido, es decir, el grado de fidelidad con que captamos el mensaje.
d.REPRESENTACION:
Con todos los datos discriminados formamos una imagen o representación. Esta imagen será más o menos fiel y detallada, según el grado de nuestra discriminación.
e.ASOCIACIÓN:
La representación como tal, carece aún de valor. Para darle un valor debemos compararla con otras representaciones previas. Es decir, “asociarla” y así podemos comparar y darle un valor relativo en función del valor de otras representaciones que guardamos en la memoria, maravilloso archivo de todas nuestras representaciones anteriores.
Es indudable que no existen dos personas que guarden en su memoria las mismas representaciones y aún en el supuesto que así fuera, estas mismas representaciones no serán exactamente iguales pues siempre estarán teñidas con el factor personal que da la emotividad.
f.JUICIO:
Sólo después de todo el proceso que hemos señalado , estamos en condiciones de emitir un juicio, y en base al mismo, iniciar la acción respectiva si así corresponde.
Lo dicho anteriormente nos señala la relatividad de los juicios en cuanto al orden general, pero para el individuo, el juicio tiene un valor absoluto de afirmación de su personalidad. Uno de los principios elementales de las Relaciones Humanas, es reconocer que un juicio equivocado o no, tiene para quien lo emite, un valor definitivo. El juicio es para quien lo emite la proyección del “YO”.
Además, conociendo ya el proceso por el cual se llega a los juicios, éstos pueden modificarse por medio de una acción inteligente sobre cada uno de los pasos mencionados anteriormente.
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