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 Tanguistoria Minimize

 Génesis del tango de 1860 a 1880
 
Los albores son oscuros, lo poco que se conserva nos habla de 1791, oportunidad en que el Virrey Arredondo arremete contra el encierro del tambo, como se denominaba al baile negro y su recinto y lo clausura en nombre de la moral y las buenas costumbres. Allí se bailaba el fandango, baile sensual de figuras antecedentes de los futuros cortes y quebradas del tango.
Pero los señorones españoles continuaron con sus escapadas hacia la Calle del Pecado, callejuela que bordeaba la Plaza de Toros, donde hoy se encuentra el edificio del Ministerio de Obras Públicas y Transportes. Iban disfrazados y concurrían a gozar en la Casa o Sitio del Tango o Tango de los Negros en la parroquia de la Concepción, la letra b de tambo había sido reemplazada por la n y la g de tango y con la libertad de vientres de 1811 o liberación de los esclavos, el ritmo se aceleró y se expandió en especial con el advenimiento del Dictador Rosas, quien protegió a los negros.
Pero no podemos decir que se trate del tango, a lo sumo del candombe por cuanto carecía de melodía y era solo compás acompañado por gritos destemplados y agudos.
De ahí que parezca erróneo considerar que el primer tango nació en Montevideo con el nombre de “El Shicoba”, en 1867 considerado un candombe o candomblé; el nombre equivalía a escobero, el personaje que abría las comparsas en Carnaval. Más bien parece lógico pensar que fue la habanera, original de Canarias como danzón y que recala en Cuba para recibir el nombre de habanera, primer baile de pareja abrazada, la que incorpora su melodía al candombe.
Borges considera que la milonga es de evidente origen negro y montevideano y modifica al candombe, al igual que la habanera de línea melódica y sentimental. En los bailes agregaban quebradas a la cadencia cansina de la habanera (cañengue o canyengue).
 
Acontecimientos del período
Casi al mismo tiempo que la llegada del aluvión de inmigrantes que desembarcaron en el puerto de Buenos Aires, entre 1860 y 1880, se da un numeroso conjunto de acontecimientos:
1)      La derrota de Rosas y la desentronización de los negros y mulatos, sus federales, que acompañaban sus festejos y fueron sus huestes en el intento de someter a sus enemigos, los unitarios. Sus bailes y comparsas mantendrán el ritmo como baile suelto, sin pareja hasta que modifiquen sus raíces.
2)      La llegada de la habanera, hija de la contradanza y el danzón canarios, que es el primer baile de pareja abrazada. Hasta entonces, los minués, gavotas, mazurcas, polcas, chotis, lanceros, constituían los bailes de sociedad. Arriba al Plata con los marineros.
3)      El auge del tanguillo andaluz, también derivado de las Canarias, que se canta y zapatea pero que no se baila sino en flamenco. Llega a Buenos Aires con el teatro.
4)      La milonga pampeana que era sólo canto (milonga=palabras) y primero fue mulenga que parece provenir de Africa por tratarse de ciudades con ese nombre en Angola, Zambia y Congo. El gaucho cantaba las viejas coplas españolas y sus alegrías y pesares y las denominaba milonga. También su música tenía aires de guajira.
5)      La zarzuela llegará más tarde, después de 1880 para traer desde el teatro una influencia que se notará en los tangos cantados posteriores a 1905.
Pero en 1897 se produce un hecho trascendental cuando Rosendo Mendizábal compone el primer tango que da origen a la estructura del tango que hoy conocemos, antes fueron geniales intentos en busca de una creación. Y es que sólo el piano, que reemplazó por entonces a la guitarra, era el instrumento capaz de interpretar el tango que se había gestado y que en esos momentos comenzaba a diferenciarse. Sólo que era un instrumento caro, al alcance de muy pocos y demoró en llegar al pobrerío.
 
                                                                                                             
Si las distintas corrientes requirieron alrededor de 20 años para manifestarse, unas y otras, en ese período que va desde 1860 a 1880, se cruzaron, se influyeron y se mezclaron y así el candombe tuvo más incidencia en la milonga y los compadritos imitaron las contorsiones de los negros, bailando con cortes, quebradas, corridas y ochos incipientes.
Pero a su vez, la habanera, melódica y emocional, se impregna de nerviosismo y desarrolla otro baile similar pero más rápido.
 
Los geniales inventores
 
Conjuntamente con esos ensayos, la ciudad se descriolliza ante el avance migratorio y se hace en parte, gringa en el sentido de un lenguaje más napolitano que italiano, que pronto se incorporará al lenguaje popular a través de expresiones disorsionadas al igual que las genovesas.
Fueron los musiqueros originales y agregaron a la guitarra, violín, flauta, arpa y hasta peine con papel.
Con esos instrumentos tocados en dúos o tercetos, se bailaba en los “peringundines” o bailes de baja ralea desarrollados en la franja suburbana que era la orilla de la gran ciudad: los Corrales, San Telmo, Balvanera y el límite norte que lo establecía la calle Viamonte.
Unos y otros llevaban su música a distintas milongas (aquí significan lugares de baile) e iban modificando por el camino ritmos, melodías y los geniales cambios generados por los mejores musiqueros que también resultaron los primeros compositores folclóricos, en la medida que muchos tangos, de tanto rodar por esos sitios, no reconocían autor sino intérpretes y si hoy se han sostenido a través del tiempo es que muchos autores posteriores los registraron como propios, si bien es cierto que numerosos músicos agregaban, quitaban o remodelaban algunos pasajes de la música, el ritmo o la melodía 
Muchos criollos y negros fueron incorporados al ejército, para luchar en la Guerra del Paraguay hacia 1865/1870 y posteriormente, los inmigrantes sufrieron la leva en la guerra contra el indio en la Campaña del Desierto (1876/1879), a lo que hay que sumarle en 1880 la lucha por la federalización de Buenos Aires. La Argentina próspera estaba en marcha. 
Ya se hablaba el lunfardo, idioma canalla de Buenos Aires hablado por la plebe orillera y en especial, por los criminales en la cárcel, influidos por una población de reclusos de origen extranjero que aportan su propio argot o germanías.
Por todo lo expresado, esos tangos sin partitura, cambiante de sitio a sitio, no nos ha legado la memoria de muchos de sus músicos y tampoco de algunos tangos primitivos.
El que nos ha llegado como primer tango es “Dame la lata” de Juan Pérez, sin embargo, aunque algunos consideran que lo escribió en 1870 y otros en 1880, pero lo más probable es que sea de 1888 por lo que no parece posible que hayan existido tangos antes de 1880. A partir de los ochenta, registramos los primeros músicos reconocidos del tango, al igual que sus composiciones que se han mantenido a través del tiempo.
No hay precisión en las fechas, pero si seguimos las de nacimientos y consideramos que los tangos se componían a temprana edad, podemos inferir quiénes y cuándo fueron aproximadamente los primeros: El Negro Casimiro (1840), autor de La yapa y Entrada prohibida que posteriormente inscribiera Luis Teisseire; El multao Sinforoso, clarinetista pionero de la primera época del tango; José María Palazuelos (1840), compositor de El negro Shicoba y otras milongas; Fancisco Hargreaves (1849) con Bartolo, Tango de la Menegilda y Santos Discépolo, padre de Enrique(1850), quien escribió Payaso y No me empujés, caramba; Jorge Machado (circa 1860) Tango Nº 1; Gabriel Diez (circa 1860) compuso El porteñito; Eduardo García Lalanne (1863) autor de No me vengas con pavadas, Soy el rubio Pichinango, Zueco, que me voy de baile y Los vividores; Antonio Domingo Podestá (1868), uno de los hermanos Podestá, la familia circense que tanto hizo por el teatro rioplatense y que produjo Caballito criollo y la milonga La Estrella la que bailó en los escenarios de entonces; Rosendo Cayetano Mendizábal (1968), autor de numerosos tangos de corte moderno, tal como hoy se conocen, una numerosa producción que merece capítulo aparte y que se eterniza en El Entrerriano de 1897; Antonio Reynoso (1869) quien compuso Los disfrazados; Gerardo Metallo (1870) quien produjo El otario, El mimoso, Quedate quieto y ¿Qué hacés que no te casás?;  Manuel Campoamor (1877), músico de La Guardia Vieja, inolvidable por Sargento Cabral, cuando tenía 12 años; también La concha de la lora; La franela, La metralla, Gallo viejo y La percanta y Lino Galeano, compositor del inolvidable El Queco (El burdel) en 1885, famoso tango que las tropas de Arredondo cantaron en la batalla de El Quebracho
En cuanto a los tangos folclóricos o anónimos más famosos desde alrededor de 1880, son Dame la lata, Señor Comisario, Andate a la Recoleta, Detrás de una liebre iba, Ar salí los nazarenos, El peringudín, Milonga de Tancredi, ¡Qué polvo con tanto viento!, Tango de la casera, Pejerrey con papas, Tango de las sirvientas, El lecherito, El rejucilo, Tango de la Menegilda, Una negra y un negrito, No me tires con la tapa de la olla, Ay qué gusto y qué placer, La antigua, El llorón, El tero, Concha sucia, Cara pelada, La quincena, Hacele el culo a la vieja y Los Guevara.
La procacidad de la letra de los tangos primitivos que aquí no se oculta, nos da un claro panorama de los ámbitos en que dicho tango prosperó; años después, los más persistentes fueron disimulados con otros títulos: C…ara sucia, La c…ara de la l…una, Siete pulgadas que pasó a llamarse Siete palabras; e incluso las letras fueron escondidas: Señor comisario, déme otro marido porque este que tengo no c…duerme conmigo; Bartolo toca la flauta con un agujero solo y la madre le decía: tocá la flauta Bartola…
Es más que suficiente para demostrar dónde se gestó el tango y que pese a esas letras, el objetivo era el baile, además, no se cantaba, se coreaba en juergas y fiestones de lenocinio.
A partir de esos años, nos encontramos no sólo ante el nuevo siglo, sino también en la gesta de la Generación del 95, la que pondrá su sello definitivo al tango de todos los tiempos: el parto había tenido lugar en algún momento, de espaldas a las clases oligárquicas de una sociedad que intentó prohibirlo y se encontró, de golpe, con el triunfo en París y la aceptación del Papa y debió ceder, al igual que las casas de familias decentes
 
4. Un testimonio de 1913: Viejo Tanguero
 
Con este pseudónimo, un periodista del periódico de los Mitre, “La Nación”, publicó una invalorable reseña del tango hasta ese momento y representa uno de los testimonios más notables de la historia del tango en la medida que hace una retrospectiva histórica vivida y no un relato de relatos, circunstancialque transcribimos.
 
EL TANGO SU EVOLUCIÓN Y SU HISTORIA. Por Viejo Tanguero, La Nación, 22/9/1913
 
Nadie hubiera pensado en aquellas épocas embrionarias de cosmopolitismo, que al través del tiempo y por acción refleja del movimiento progresivo, pudiera resurgir con violentos ímpetus, aquella exótica danza que ideara un día a la gente de color, en sustitución del endiablado candombe de legendarios africanos.
 El tango, cuya partida de bautismo se registró en los anales populares del viejo barrio corralero, ha tenido insospechable resurgimiento. Es casi seguro que, en la voluminosa historia de los bailes nacionales, no existe un caso semejante al que hoy preocupa la atención pública, no solamente en su tierra natal, sino también en el extranjero, donde ha extendido sus contoneos con caracteres apasionados. Hasta hace pocos años, nadie se ocupaba de él, sino para condenarle para sus extravagancias de arrabal. Se le consideraba como baile genuino de gente bravía, de los que en cada mirada mandan envuelta una puñalada de desafío. Hoy la opinión ha cambiado y por el contrario, se le mira con simpatía, por la hermandad de viejas tradicionales con vidalitas y sentimentales estilos. A la negra condenación en que vivió durante años por innegable sentencia social de adversas teorías, le ha precedido un acto de gentil amnistía y amable exequátur reivindicatorio.
Se engendró en el bajo fondo, tuvo vida parasitaria con impurezas maleantes y resucitó a la corte palaciega con el calor de nuevas y exuberantes ansias. El republicanismo de sus progenitores que ignoraban las bellas prendas de este hijo nacido en días aciagos y de lujurias nefastas, no sospechó jamás que pudiera regenerarse y rehabilitarse a la mayoría de edad para escalar los suntuosos recintos de añejos palacios, donde otrora brillará el oropel de nobles estirpes europeos.
Por eso, sus compatriotas le levantan hoy un pedestal de honor y le entonan himnos de alabanzas en desagravio a la injusticia con la que fue tratado durante años. Ahora que su nombre se impuso en los regios salones de naciones civilizadas, sus conciudadanos le otorgan carta de honestidad por el triunfo obtenido y le recepcionan con las trompetas de la fama.
Hasta ahora nadie ha puntualizado la historia de esta vieja danza, cuyos prestigios transpusieron los dinteles del viejo mundo, levantando admiración por los países que más apáticos se mostraron siempre por los acordes de músicas ajenas al ambiente.
Ya que la nota social se concentra alrededor de ese baile que poco a poco ha ido ganando la voluntad de sus mismos detractores, queremos llevar el recuerdo a tiempos que fueron y traer a la memoria una sucesión de detalles, que si se han esfumado, no por eso dejan de ser menos interesantes para los que viven de las impresiones diarias.
El tango nació por accidente. fue un adefesio y luego tomó formas sugestivas delirantes. Así como los aires Españoles tienen el “Olé” de sus vibrantes nerviosidades, el tango tiene el '' Ah, criollazo'' con que se alienta y se aplaude a los maestros de la quebrada.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
HAGAMOS HISTORIA.
Corría el año 1877 y en el barrio del ''Mondongo'' como en aquel entones se le llamaba a la parte sud del municipio, se había establecido el cuartel general de las sociedades candomberas, formadas por hombres y mujeres de color .cuyo origen se remontaba a la época de esclavitud. Existían algunas divisiones entre los asociados de mayor prestigio y, esto como es natural, hizo nacer enconos y rivalidades. Legada la fecha de carnaval, salían a la calle con sus estrambóticos trajes chillones y sus enormes sombreros de plumas, bailando tras largas horas al compás monótono de candombes y masacayas. La supremacía que cada una pretendía ejercer, dio margen a enfurecidas rivalidades y con ello a sangrientos encuentros en plena vía Pública. La repetición de los sucesos, trajo como consecuencia la disolución de asociaciones belicosas y la clausura de sus candombes.
Ahogadas así las expansiones africanas se formaron centros de baile con los mismos elementos, naciendo a poco, el memorable tango, pero en una forma bien distinta de la que hoy se ejecuta.
Las parejas en lugar de acercarse se separaban a compás, imitando las gesticulaciones y contoneos del pasado camdombe. El nuevo baile se hizo general y a poco de ser difundido lo tomaron para sí los compadritos de arrabal y lo llevaron al barrio crudo de los corrales, donde ya funcionaban los peringundines con la tradicional milonga. El tango llegó a formar una especie de divisa, tras la cual se escudaban los que cacareaban de diestros y valientes en el manejo del acero. Así pues, el que mejor bailaba, era el más ''taura'' y el más requerido de las damas. La danza se arraigó de tal furor, que los intérpretes empezaron a surgir por todas partes con diversas características, pero siempre bajo un plan de arte y de destreza.
Como en todas las cosas novedosas, no tardó en extenderse por otros barrios, transportándose a las academias que , poco después empezaban a funcionar en Barracas, Solís y Comercio, Solís y Estados Unidos, de sangrienta memoria y por último en Pozos e Independencia, tal vez el más famoso por la gente de bronce que la frecuentaba y por el prestigio de las bailarinas que concurrían . Allí dejaron sentada su fama de super tanguistas como quien dice la Cavallieri en Europa ---la Parda Refucilo, Pepa la Chata, Lola la Petiza, La mondonguito, María la Vasca, la china Venicia, María la Tero y otras de originales apodos que ejercían el cetro de las preferencias arrabaleras. Esa academia, que se fundó en el periodo álgido de los entusiasmos tangueros, llegó a reunir elementos de distinta índole, afianzando su popularidad durante el corto periodo que vivió. A los ennegrecidos salones, asistía no solamente la gente de avería , sino hasta los que por ese entonces se denominaban ''cajetillas'' pero que en la interpretación del tango, resultaban más hábiles y maestros en el juego de los pies. Todavía se recuerdan a muchos de apellidos conocidos que ocupaban altos puestos en la administración nacional y hasta diputados y militares que con el amor propio de buenos bailarines, disputaban el honor del triunfo en un entrevero. Indiferentes a cualquier crítica, no reparaban en codearse y hasta trenzarse en una de fierro a fierro con cualquier compadrito pendenciero.
Estas frecuentes escenas, pusieron en serios conflictos más de una vez al comisario Villamayor de la 18, quién, con la severidad de su carácter, consiguió poner a raya a los ''pesaos'' de San Cristóbal. Estableció la requisa de armas para cada asistente, pero como la prohibición exprime el ingenio, no faltaron quienes, haciendo gala de una habilidad extrema, conseguían colarse sin abandonar el instrumento de pelea.
Las crónicas policiales llegaron a ocuparse frecuentemente de los duelos criollos que se producían casi todas las noches y esta fue la causa para que se clausurara tan peligroso punto de reunión. ''Por un quítame allá esas pajas'' salían a dirimir la cuestión, dos preferidos de cualquiera bailarina, una de esas chinas de abolengo patrio, cuya travesura consistía en poner a prueba la valentía de sus galanes.
Por aquel entonces había verdadero culto por el valor temerario y caballeresco de los combatientes, citándose casos en que uno de los duelistas resistía ir al encuentro, si su adversario no estaba en igualdad de armas. A propósito de estos sucesos nos decía cierto día un viejo empleado de la policía.
Figúrese, que una noche, salió desafiado Pancho el pesao de los Corrales con otros que también tenían fama de guapo y al salir a la calle le preguntó, ¿Tenés armas? A lo que el otro le contestó. ¡No, pero es lo mismo porque te voy a pelear a trompadas...!
Esperate un momento, le dijo, que ya vengo. No te muevas de aquí---y salió corriendo hacia una ferretería que había frente a la academia. A los pocos momentos regresó encontrando a su rival en el mismo punto.
 --Bueno, aquí tenés para defenderte, le dijo, alargándole una daga de 40 centímetros de largo. Luego agregó. Ahora preparate porque te voy a poner un barbijo en la jeta pa que te acordés de mí. Y en la oscuridad de la noche se trenzaron en terrible combate. Cuando acudimos de la comisaría, los dos estaban tendidos en el suelo, atravesados por más de veinte puñaladas.
Tal era la característica de aquellos tiempos, en que se respetaba al valiente y se condenaba a los a los malos pegadores, cuando estos atacaban y herían por la espalda. El repudio que se sentía por un individuo de tales condiciones era peor que una condena por veinte años.
En la academia de Independencia y Pozos fue cuando el tango tuvo mayor apogeo, adoptándose un sistema cadencioso y acompasado que hoy no existe, porque se ha modificado enormemente, perdiendo el cachet típico que solo los bailes de aquel tiempo sabían imprimirle. Verdad es también que han desaparecido las bailarinas del pasado y que los mismos autores de tangos- a excepción de Bevilacqua, Pérez Freire y Solá, por ejemplo, han equivocado la verdadera armonía y composición de su origen. El negro Casimiro, que fue el primero en hacer conocer sus tangos a la par del mulato Sinforoso, -un clarinete que tocaba solo de tanto empinar ginebrones- fue quien dio mayor número de composiciones de esa índole, popularizándolas hasta en los organillos. El negro compositor llegó a ser de los mejores ejecutantes de la Academia, por el cosquilleo que imprimía a su viejo y remendado violín. Casimiro fue un tipo popular, viéndosele actualmente por las reparticiones nacionales, haciendo de Martín Pescador, con ese carácter bonachón y amable que se caracterizaba. No faltan antiguos conocidos que de cuando en cuando le aflojan un "chico" para un litro, como él llama irónicamente a sus viejas aficiones de empinar el codo.
Antes de estas Academias, nombre que se le dio por la modernización del tango, existieron los célebres Peringundines en apartados barrios y entre ellos el de los corredores de la antigua plaza de Lorea, donde descollaba la fama de Carmen Gómez, una hábil milonguera, capaz de arremeter contra un cuadro de caballería. Fue este el punto obligado de reunión de los soldados de un batallón de infantería que en este entonces ocupaba el edificio de la calle Alsina y Lorea. No pasaba noche sin que los milicos salieran trenzados a punta y hacha con los carreros y compadritos que frecuentaban la sala . Esto, cuando a las damas bailarinas no se les ocurría concluir la fiesta a tajos y puñaladas. Como a ninguna de ellas se les caía el '' asador de la liga'' en cuanto se sentían con ímpetus   belicosos por exceso de la caña, la emprendían a planazo corrido con los tertulianos y despejaban la sala en menos de cinco minutos. Este peringundín se clausuró debido a la estadística de crímenes que se registraban . Todavía lo recuerdan muchos hombres que ostentan cordones y galones ganados en los campos de batalla.
Por el año 1880, después de la revolución, el tango resurgió con mayor empuje, transponiendo los límites de arrabal e implantándose en el centro de la ciudad. A pesar de haberse prohibido las casas de baile, consiguieron establecerse algunas de ellas en el tenebroso barrio de Corrientes, que, como se sabe,   fue el foco de los antros del vicio. Adoptaron el sistema del organito tapado con un colchón, para que los ecos no trascendieran a la vía pública y llegaran a oídos de la autoridad policial, cosa inverosímil porque lo sabía y lo consentía.
La '' Stella di Roma'' en Corrientes   y   Uruguay, conocido por el baile de Pepín, fue el primero en establecerse y el que mayor auge tuvo por la atracción que ejercían las hermanas Balbina, Rosa y Maríamás tarde surgió el ''Scudo de Italia'' donde ahora existe el Teatro Apolo, la ''Benevolenza'' frente al Roma, '' La casa de Provin'', el ''Puentecito'' y otros que tuvieron vida efímera, porque al cabo de cierto tiempo la policía concluyó con ellos, pero no sin que antes se hicieran ricos sus propietarios.
En este barrio el tango sufrió grandes innovaciones , cambiando no solamente sus figuras, sino también su elasticidad y contoneos, que fue la interesante característica de su origen. Interpretado por muchachas en su mayor parte Italianas, no se adaptaban al movimiento que le imprimían los criollos de cepa y fue entonces que se le dio el nombre de ''tango liso.'' La modificación se hizo casi general, perdiendo el aire primitivo. Por tal motivo muchos de los que allí bailaban fracasaban en las Academias. Sin embargo, aficionados de nombre como el flaco Saúl por ejemplo, se identificó con los dos estilos y bailaba con igual facilidad en uno u en otro salón. Mariano el bailarín , asiduo concurrente al Scudo de Italia, donde una Paulina tenía trastornada a toda la clientela fue otro de los que ejerció el centro de la popularidad, por la corrección en que se desempeñaba. Los amantes al tango le hacían rueda cada vez que ocupaban el patio de baile, para admirar y aplaudirle en la difícil ejecución de figuras que inventaba y que ningún otro podía imitar. Esos bailarines que fueron, son hoy personas de hogar y padres de familia que defienden honesta mente sus intereses de hacendado y comerciante , respectivamente. Este último es dueño de un importante establecimiento comercial en la calle de Sarmiento a la altura de Carlos Pellegrini.
El tango siguió desenvolviéndose con entusiasmo hasta que las empresas del Politeama y el Skating Ring   (hoy San Martín) lo llevaron a sus salas como exponente novedoso para el público grueso. Inútil es agregar que fue todo un éxito. El reinado de la danza duró dos años, al cabo de los cuales desapareció y con ella desaparecieron también los bailarines y bailarinas, muchas de las cuales se desparramaron por la Plata y pueblos de la provincia donde la Academias hicieron irrupción. También allí tuvieron un triste fin. En el barrio de Tolosa, de la capital provincial, se instalaron algunas de ellas con el apodo de '' La Alpargatería '', debido a que las fundó un vasco alpargatero, pero como ocurrieran sangrientas escenas la policía se puso de acuerdo con la municipalidad y procedió a la clausura.
Esta es la historia real del baile que acaba de resurgir a la vida pública, adornándose con oropeles de papel picado, para trasponer el Atlántico, imponerse en el extranjero y regresar luego a la patria con mantos de púrpura y laureles de cartón.
Tanto se ha hablado del tango, tanto se le ha ensalzado, que nos hemos visto obligados a traer el tema con amplitud, puntualizando su evolución y presentándolo con desnudez y ropaje, para que el público sepa cuál es su origen y quienes lo inspiraron.
El tango, es en efecto de suave ondulación, con ritmo acompasado y atrevido, pero tiene el inconveniente de no haber sido bien comprendido por los que pretenden volverse a la vida . A estilo de todas las piezas bailables, tiene su medida y su compás dentro del cuál los ejecutantes deben ajustar el vaivén especial que le marca la música. La flexión es uno de los detalles más culminantes . Si el bailarín no le imprime esta cadencia dentro de su verdadero tiempo, la pieza carece de interés. Si la bailarina por ejemplo no sabe ejecutar el doble juego de pies hacia atrás no puede ser buena intérprete. El tango no se baila a voluntad y con rigidez. Hemos podido notar que una gran parte de los ejecutantes se aparta del compás , interponiendo movimientos que se riñen con el compás y la armonía. El paso adelante, la sentada sobre la punta del pié derecho y el zapateo, debe hacerse con arreglo a los tiempos marcados. En una palabra, cada figura debe concluir con el compás musical. Si se olvidan estas reglas, el valor artístico se pierde y decae. La Posición del bailarín con su compañera y la manera de tomar el brazo, es otro detalle importante para una buena ejecución.
Veremos si en el concurso de esta noche en el Palace Theatre se cumplen estos pormenores. Por nuestra parte nos proponemos hacer una crítica detenida sobre el particular ya que el tango ha llegado a las alturas y se trata de imponer en los círculos aristocráticos.
Esta noche pues, el viejo tango que con vergonzoso estigma llegó a la vida nacional, resurge como el viejo Fausto de Gounot a la aristocrática escena para hacer su entrada triunfal de niño bien, acicalado con la estirada indumentaria del impecable frac y gentiles manos enguantadas.
 
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