ARIEL
Ariel fue la revista de los cadetes escrita por profesores muy destacados que mis alumnos de 1957 se empeñaron en rescatar pero realizada por ellos y de un modo u otro me encontré como mentor de ese esfuerzo junto con Jorge Alisio, Roberto Alvarez, Mario Zapico, Augusto Cuello, Jorge Latorre y Envar Elkadri.
Con ellos seguimos reuniéndonos en mis viajes a Buenos Aires, no así con Envar que abrazó la lucha armada y recientemente falleció tras dedicarse al cine documental y a patrocinar numerosas producciones musicales y fílmicas entre las cuales se destaca “Sur”, dirigida por Pino Solanas.
Cincuenta años se cumplirá el 17 de agosto de 1957 de esta patriada y si Dios lo dispone nos seguiremos viendo para recordar aquel esfuerzo en cuyo primer número los muchachos decían: “hacemos presente nuestro profundo agradecimiento al profesor Leopoldo Barrionuevo, quien desde el primer momento estuvo a nuestro lado trabajando y comprendiendo nuestros deseos. Por todos los obstáculos que debimos sortear juntos, la Comisión de la Revista ARIEL pone de manifiesto su acción, acorde con la fogosa juventud que lleva en su persona”.
Ariel, el duende de las ideas que aparece en “La Tempestad” de Shakespeare, fue el duende que inspiró esta etapa que no duró mucho, no más de un año porque era una época difícil y al haber un gobierno militar y los juegos de un militar con la izquierda como el caso de Perón, algo que era evidente no podía acabar bien y la escasez de vuelo del pensamiento militar hacía que lo que no estuviera con la Libertadora era o peronista o comunista.
A Ariel le pasó algo así, en especial porque le tocó nacer en un momento difícil, signado
por la muerte del general Lonardi que preconizaba la reconciliación nacional; el levantamiento del general Valle seguido por el fusilamiento de 27 personas; Ley Marcial y anuncio de elecciones para finales del 57, pero también desde el año anterior, el desembarco de Fidel Castro rumbo a Sierra Maestra, los despidos masivos de los textiles, avance del Vietcong en Indochina y a la orden de Perón de votar en blanco, lo que le daría el triunfo a Frondizi, pero no asumirá sino hasta el 1º. De mayo del 58.
Dos buenas noticias serán la creación del Instituto Nacional de la Cinematografía con el estreno de La Casa del Angel, de Leopoldo Torre Nilsson y el Campeonato Suramericano de Fútbol que Argentina gana en Lima con los “caras sucias”: Corbatta, Maschio, Angelillo y Sívori. Estos acontecimientos se reflejaron en las páginas de Ariel” pero el Director del Liceo no soportó la publicación de “Liberté” de
Paul Eluard, Bertrand Russell, Francisco Luis Bernárdez (sic), Pablo Neruda, etc.
Porque lo que realmente molestaba eran las ironías acerca de los oficiales y la escasa presencia de los próceres , amén de la ausencia de elogio de la vida militar y a poco dejé de colaborar porque ya estaba demasiado ocupado con la Escuela de Ventas que se había iniciado ese año, en marzo de 1957 y el
Director me llamaba a menudo para pedirme cuentas hasta que dejó de hacerlo y delegó la insinuaciones en manos del Director de Estudios.
Colaboraron con Ariel, como ya dije, el poeta César Aurelio López Ocón, mi gran amigo con sus dibujos impecables, Jorge Mario Rodríguez; en mi caso escribía sobre cine con el seudónimo Demian (por Herman Hesse).

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