
Los infiltrados (aunque usted no lo crea)
Claudia Barrionuevo
Uno de los conflictos fundamentales entre los que lideran el “sí” y el “no” al Tratado de Libre Comercio ha sido el financiamiento de las campañas: que si se deben o no abrir las cuentas y de dónde puede provenir el dinero. Lo que está claro es que la campaña del “sí” tiene más posibilidades de obtener recursos que la del “no” (por más que se diga que Fidel, Ortega y Chávez forman una troika ideológica y económica que maneja a quienes se oponen al TLC). La realidad es que los que tienen mayor poder económico como los empresarios y los altos políticos, están en su mayoría con el “sí” y no les preocupa gastar recursos en lo que ellos consideran un tratado importantísimo para su futuro económico. Los del “no” deben —en cambio— conformarse con graffiti, vídeos en You Tube, panfletos impresos en papel periódico, calcomanías y otro tipo de propaganda barata.
Por eso cuando este periódico publicó un campo pagado ilustrado con un corazón con la bandera de Costa Rica anunciando una cadena nacional, todos pensamos que se trataba de propaganda a favor del “sí”. Porque si bien es cierto que ese símbolo (el corazón con la bandera) fue inventado por el grupo del “no”, los del “sí” se lo apropiaron con la excusa de que todos tenemos nuestro corazoncito.
Desde entonces la televisión nacional ha pasado una serie de anuncios donde un corazón del “no” se enamora de un corazón del “sí”. Muchos se han preguntado —dado el contenido de la campaña— si la serie apoya o no el TLC. Al final de cada uno de estos anuncios se aclara que se trata de la campaña del “sí”.
Yo empiezo a sospechar que los líderes del “no” han logrado —posiblemente con la experiencia que la KGB les heredó a los fidelistas— infiltrarse en el equipo publicitario del “sí”.
Así como los creativos infiltrados evocaron el famoso programa presentado por Jack Palance —Aunque usted no lo crea, que todos los que hoy tienen 30 años y forman parte de un alto porcentaje de los votantes recuerdan—, yo, mayor, evoco al simpatiquísimo Maxwel Smart, el super agente 86 luchando contra la terrible organización CAOS y lo imagino dictando esos estúpidos anuncios: ¿Música? ¿cómo se llama? ¿Trova? ¿Lenin o Leny Kravitz?
Muy buen trabajo han realizado los infiltrados: después de ver la serie de anuncios uno concluye que los del “no” pueden ser comunistas pero los del “sí” son estúpidos. Peor aún: estúpidas. Porque el tema del género también los hace quedar realmente mal a los partidarios del TLC.
Por no hablar de la risa incontrolable que provocan los anuncios radiales: “Si no nos ponemos vivos y aprobamos el TLC vamos a tener que buscar trabajo en Nicaragua” (¿además xenófobos?) o “A los enemigos no se les acepta consejos” (perdón: a los enemigos no se les habla).
Así que me disculpo por poner en evidencia a los infiltrados pero debo felicitarlos porque aunque el “no” no tenga suficientes recursos para realizar una campaña de alto impacto en los medios, ya la están haciendo financiada por los del “sí”.
Claudia Barrionuevo
claudia@chirripo.or.cr
Sonidos Urbanos
Claudia Barrionuevo
San José dejó de ser hace mucho la aldea que alguna vez fue. Esto nos ha traído tantas ventajas como desventajas.
Entre los malestares urbanos que hoy sufrimos, el peor sin lugar a dudas es el tráfico infernal de nuestras calles. En una ciudad que creció sin planeamiento —unido a las lluvias torrenciales y los huecos abismales que hay que sortear, cuando se puede—. Manejar no es un placer sino un castigo sobre todo para los padres que nos vemos obligados a atravesar la Gran Area Metropolitana de norte a sur o de este a oeste durante las horas pico.
El estrés de la vida cotidiana está aderezado con una contaminación sonora que resulta insoportable. En el barrio relativamente tranquilo en el que vivo escucho las 24 horas del día el sonido constante de dos calles sumamente transitadas a un kilómetro al sur y al norte de mi casa. Uno se acostumbra a todo y el ruido, al ser permanente, desaparece hasta que un pito, la sirena de una ambulancia, el escape libre de una moto o el estruendo de un choque nos vuelve a conectar con el sonido.
Mi barrio tiene su propia sinfonía que se une a la que nos regala la ciudad que lo circunda. Están los muchachos de enfrente haciendo música de garaje, la vecina de al lado que se empeña en cortar el césped con una maquina estruendosa los sábados a las siete de la mañana, la alarma de una oficina que se dispara ante el menor movimiento telúrico, la multitud de perros graves y agudos que ofrecen conciertos permanentes, los niños que juegan fútbol a gritos y algún pleito familiar que invade las casas aledañas. Confieso mi aporte a los sonidos del barrio con mis tres gatos que saltan por los techos y mi karaoke que reconozco sin vergüenza.
Ruido. Demasiado ruido. ¿Puede el ruido convertirse en música? Sí. La semana pasada se presentó en el Teatro Melico Salazar Choque Urbano y todos los que tuvimos la suerte de asistir salimos entusiasmados y admirados. Se trata de un espectáculo que transforma los ruidos urbanos en una sinfonía. Los instrumentos son básicamente elementos cotidianos: bolsas plásticas, estañones, ollas y sartenes, tubos de PVC, bidones plásticos, pelotas de básquet y el propio cuerpo de los integrantes.
Sin embargo no solo se trata de escuchar la música producida por el elenco: la danza y la actuación invaden el escenario dejando a los espectadores boquiabiertos. Los 12 jóvenes desbordan talento, energía y una capacidad de coordinación impresionante. Son además, extremadamente expresivos y con unas características físicas y gestuales que atrapan la atención de cualquiera de manera inmediata.
El resto de los elementos que conforman el espectáculo, como las luces, el vestuario y la escenografía son creativos, adecuados y complementarios. O sea: perfectos.
Al final del espectáculo los integrantes de Choque Urbano lograron levantar a todo el público asistente para que los acompañara zapateando y dando palmas.
A la salida lo único que lamenté fue el altísimo precio de las entradas que no permitió que el gran público asistiera. Me hubiera gustado poder llevar a mis hijas.
claudia@chirripo.or.cr
El ombligo del mundo
Claudia Barrionuevo
Reviso mis artículos anteriores —ya llevo tres años en esta faena— y noto que muchos de sus títulos llevan el nombre de canciones. Este no es la excepción y les cuento que se trata de una composición de 1995 del italiano Jovanotti, cuyo título original es “L’ombelico del mondo”.
Ahora bien ¿por qué hablo de ombligos en este día de Navidad? Porque de alguna manera hoy todos —todos en Costa Rica y muchos en el mundo occidental— estaremos en lo mismo: celebrando la ceremonia navideña.
A diferencia de nuestros cumpleaños —día en el que somos el centro del universo solo nosotros y nuestros colegas de efemérides— la Navidad nos coloca a todos junto con nuestras familias en el ombligo del mundo. En un mismo día estaremos realizando una ceremonia similar.
Algunos, siempre, todos los días, creen ser el ombligo del mundo, aunque no sea su cumpleaños, ni su estreno, ni su boda, ni su graduación, ni la entrega de un Premio Nobel.
Hay un viejo dicho costarricense —y por supuesto burgués— que dice que cuando uno encuentra que el Paseo Colón es muy ancho debe salir de viaje. Sabia sentencia para tomar conciencia de nuestras dimensiones.
No somos tan únicos, ni tan especiales. Y como ejemplo les voy a contar una anécdota de ciencia ficción que le sucedió a mi amigo Víctor, argentino-canadiense.
Su hija Jimena decidió venir a visitarlo acompañada por su novio Mathieu. Como toda chica moderna se “metió” en Internet y buscó los precios más baratos para llegar desde Montreal hasta San José. Por una módica suma de $700 consiguió dos boletos y se dirigió muy oronda a visitar a su padre.
Al llegar al aeropuerto llama a su papá —con su super celular que funciona en casi en todo el universo— para preguntarle hacia dónde debe dirigirse. “Hacia la salida” responde su padre consciente de que solo una puerta tenemos (aunque ya casi hemos llegado a los 2 millones de turistas anuales).
La muchacha insiste: quiere saber si sale hacia la autopista 101 o hacia la 880. Víctor no vacila en decirle que solo hay una autopista, la Interamericana, la Bernardo Soto colapsada por parte del millón doscientos mil vehículos que circulan en nuestro país.
Finalmente y ya muy nervioso, Víctor le pide a su hija que le pregunte a alguien pero —¡oh, sorpresa!— nadie habla español, solo inglés. ¿Tan invadidos estamos? Desesperada la muchacha busca un mapa y ruega que le digan dónde está. En San José… de California.
Al parecer no es la primera persona que —al buscar boletos aéreos por Internet—encuentra en primer lugar de la lista —y con óptimos precios— ese San José.
Nosotros que nos creemos únicos tenemos muchos mundos paralelos a pesar de que el sensacional Milton Nascimento nos haya dedicado una canción, “Corazón Civil”, que repetía en su estribillo: “San José de Costa Rica, corazón civil me inspira mi sueño de amor por Brasil”. Claro, han pasado 25 años desde esa poesía que rescataba muchas cosas que hemos perdido en el camino.
En todo caso, ¡Feliz Navidad a todos los ombligos del mundo!
claudia@chirripo.or.cr
El recuento de los daños
Claudia Barrionuevo
Inevitablemente otra vez se repite —como todas las ceremonias— el fin de año y con él se despiertan las fantasías. Todos —o la mayoría, en todo caso— creemos que es posible volver a empezar. Ya saben: los propósitos del nuevo año que nos harán dejar atrás todo lo que no nos gusta de nosotros y emprender una nueva vida. Y aunque los años pasan y envejecemos (lo que quiere decir que nos volvemos cada vez más escépticos) todavía guardamos la esperanza de que los próximos 366 días —recordemos que 2008 es bisiesto— serán mejores que todos los anteriores. O que este que hoy concluye con 2007.
Y tomando en cuenta que Gloria Trevi —la de “El recuento de los daños”, mi canción favorita de karaoke— visitó nuestro país en octubre, le robo el título de su pieza máxima y decido hacer un recuento de nuestros daños. Aunque no sea la mejor manera de despedir 2007 sí es —tal vez— la forma óptima de recibir el año que empieza. Recordando tragedias y deseando que no se repitan.
No más, por favor no más, impunidad. Le pido al año nuevo que quienes usufructuaron de las arcas públicas, los que pagaron por asesinar a periodistas, los que provocaron accidentes automovilísticos letales, sean castigados. Que se revisen las leyes, que se actualicen las penas, que no tengamos que apiadarnos de las familias que han perdido seres queridos ni de nosotros —ciudadanos todos— que vemos como se roban el dinero que nos pertenece como sociedad.
Roguemos por volver a tener un país más solidario. Que la brecha social —que hoy por hoy es un abismo insondable— disminuya. Que cuidemos la salud y la educación de nuestros compatriotas y que todos puedan tener una vivienda digna.
Pido a 2008, año chino de la Rata, que los desastres naturales que nos han azotado provocando daños irreparables e incalculables —“hay demasiada destrucción” cantaría la Trevi— no nos golpeen demasiado. Me gustaría pedir que no sucedan pero al parecer eso es imposible aunque el gobierno norteamericano firme el protocolo de Kioto.
Deseo que la influencia de narcotráfico en nuestro país se acabe. Y estoy consciente de que mi solicitud es inútil, pero me duele ver la gran cantidad de dinero que puede comprar poderes grandes y pequeños, conciencias y vidas (con un sicariato que aumenta año con año)
Sueño con que los turistas sigan llegando a conocer un país tan exuberante como el nuestro pero quiero que dejemos de ser un destino sexual. Este deseo sí es posible con la voluntad de quienes pueden detener las redes de prostitución. Y —eso sí— deseo con toda mi alma que las niñas dejen de ser explotadas.
No voy a pedir que arreglen las carreteras porque ya muchos lo solicitan y —aunque mi carro sufre día con día— estoy convencida de que hay temas prioritarios como la inseguridad ciudadana, que con la reciente renuncia del director del OIJ pone en evidencia que estamos llegando al caos.
Me gustaría pensar que la vulgaridad, la estupidez y la frivolidad que nos venden a través de los medios —sobre todo la televisión— no sea comprada por los incautos.
Y sobre Zapote y Cuesta de Moras me encantaría… No, no quiero parecer tan ilusa pidiendo tantos deseos imposibles de cumplir.
¡Feliz año 2008 para todos!
claudia@chirripo.or.cr
Tarea incompleta
Claudia Barrionuevo
Los movimientos casi telúricos de las últimas semanas en Zapote, Cuesta de Moras y sus alrededores, me obligan a escribir sobre ellos. Mi poco conocimiento sobre muchos de los aspectos que los rodean no me permite hacer afirmaciones. Mi oficio de dramaturga me lleva a buscar intenciones ocultas. He aquí mi tarea incompleta.
Los hechos
Como parte de las leyes complementarias, el Gobierno presenta ante la Asamblea Legislativa un proyecto para regular la propiedad intelectual que incluye penas que sobrepasan lo negociado en el Tratado de Libre Comercio. Todos —absolutamente todos— se oponen drásticamente. El proyecto es retirado sin chistar por parte del Ejecutivo.
Posteriormente una propuesta para abrir la telefonía fija llega al tapete de Cuesta de Moras. En primera instancia los cabecillas del PLN y el PUSC apoyan el ajuste. Sin embargo nuevamente todos —absolutamente todos— critican los abusos del gobierno y unidos en un solo bando consideran que la modificación de la Ley de Telecomunicaciones no tiene sentido. Finalmente, se decide exonerar de la renta a la telefonía tradicional salvaguardando el monopolio del ICE, eso sí: solo en telefonía fija.
Las preguntas
Puesto que los hermanos Arias son los que proponen en este momento las leyes a discutir en la Asamblea Legislativa ¿no pensaron que al excederse en lo solicitado por el TLC todos —absolutamente todos— iban a levantar sus voces al cielo indignados? ¿No calcularon que —de esa manera— ellos retirarían lo propuesto, lo corregirían y de manera expedita obtendrían la aprobación de las leyes? ¿No intentaron provocar cortinas de humo? ¿No lograron acaso su objetivo? ¿O soy muy malpensada?
Mientras que el famoso memorando tenía la firma de Casas y Sánchez ¿quiénes fueron los que propusieron las modificaciones a la Ley de Telefonía? ¿Quiénes son esos seres anónimos? ¿Los técnicos de Comercio Exterior y los del ICE?
¿Cuál es la diferencia entre telefonía fija y telefonía tradicional? ¿Es el primero un concepto de lugar y el segundo un aspecto tecnológico? Si es así, cuando la tecnología cambie de analógica a digital ¿no desaparecerá el ICE sin problemas legales?
¿Estaría todo esto planeado o simplemente surgió al calor de los hechos? ¿No es cierto que el hecho de que todos se opusieran a los excesos del Gobierno más bien benefició al mismo que logró una aprobación rápida?
Los que votamos “no” ¿tenemos quién nos defienda? ¿No deberían los diputados del PAC tratar de negociar algo —lo que sea— en lugar de simplemente evitar el quórum y proponer mociones? ¿No están de esa manera esperando que pase el tiempo y lavándose las manos ante lo aparentemente inevitable (que las leyes complementarias se aprueben sin mayores obstáculos)? ¿No se están rindiendo sin dar la batalla? ¿No podrían obtener beneficios para el país si negociaran con el gobierno aspectos verdaderamente fundamentales como la reforma tributaria, por ejemplo? ¿O eso iría en contra de sus posiciones?
Las respuestas
Se las dejo a ustedes, amables lectores.
claudia@chirripo.or.
Mis personajes de 2007
Claudia Barrionuevo
Termina el año y es época de evaluación. Más allá de los análisis y el balance personal, he decidido escoger a los diez personajes del año. Por supuesto desde un punto de vista subjetivo: el mío.
Lo primero que tengo que hacer es afinar los conceptos de elección. ¿Voy a ser doblemente subjetiva y hacer una lista solo con los personajes que me gustan? ¿O voy a seleccionarlos según su presencia en los medios independientemente de si sus acciones fueron positivas o negativas? ¿Tomaré en cuenta la Ley de Igualdad Real y escogeré cinco hombres y cinco mujeres? ¿Me concentraré en el tema del año? ¿Trataré de seleccionar uno por profesión u oficio? Difícil, muy difícil.
Este último criterio de selección no me convence. Primero porque no sé cuáles profesiones u oficios incluir y segundo porque no debería dejar por fuera los deportes y me declaro absolutamente ignorante en el ramo.
Así que empecemos por el tema de 2007: sin lugar a dudas el referéndum. Y —más allá del “sí” y el “no”— debo reconocer que el presidente del TSE, Luis Antonio Sobrado, fue quien vivió el referéndum con mayor intensidad, viéndose obligado a navegar por aguas tormentosas.
Si decido escoger a otros protagonistas de este tema deberé incluir a personajes negativos que no se portaron a la altura de las circunstancias históricas y democráticas como Kevin Casas y Fernando Sánchez. Mejor no.
Otro tema que estuvo presente —además de las torrenciales lluvias y sus consecuencias— fue el dengue. Y aquí puedo cumplir con dos criterios de selección: un personaje que cuenta con mi simpatía y que pertenece al género femenino. La ministra de Salud María Luisa Avila asumió la lucha contra esta epidemia concentrándose en su trabajo y dando declaraciones exentas de politiquería.
Del mismo modo —tomando en cuenta el género y lo positivo—, si dirijo mi búsqueda hacia la Asamblea Legislativa, me resulta fácil escoger a una mujer que ha realizado una labor destacada: Elizabeth Fonseca quien continuó a cargo de la fracción del PAC. No estoy exenta de subjetividad: fue una de mis profesoras favoritas en la secundaria.
Si de escoger mujeres se trata entre la contralora de pelo esponjado y la defensora de pelo colorado me inclino más por la segunda, y no porque compartamos la misma debilidad por los tonos rojizos en nuestro cabello, sino porque Lisbeth Quesada fue una de las coprotagonistas del tema del año.
Si me dejo llevar por la presencia mediática en el campo de los sucesos judiciales, seguramente el licenciado Burgos se llevaría el primer lugar, seguido —aunque de lejos— por Matteo Quintavalle. Pero no estoy segura de querer tenerlos en mi lista.
Tampoco pienso incluir a quien a principios de este año dejó el cargo como presidente de la Federación de Fútbol y pocos meses después también dejó su carro luego de chocar contra tres automóviles estacionados.
Como mi lista es subjetiva termino con dos amigas. Una que este año se fue: Gina Orlich, que será uno de mis personajes para siempre. Y otra que en enero fue galardonada con el Premio Casa de las Américas en ensayo: María Lourdes Cortés.
La balanza se ha inclinado más hacia mis compañeras de género y sé que he dejado a muchos por fuera. Los cuatro que faltan se los quedo debiendo.
claudia@chirripo.or.cr
Mujeres, poder y chador
Claudia Barrionuevo
A propósito de un artículo de don Leopoldo —para quienes no lo sepan: es mi papá— sobre mujeres, poder y chador, pensé en un personaje que reúne esos tres elementos y que desde hace casi 20 años me fascina: Benazir Buttho.
Con una belleza impresionante —que no ha disminuido con los años—, la hija de Zulfiqar Ali Buttho —uno de los poquísimos presidentes electos de Pakistán— ha sido Primera Ministra de su país en dos ocasiones. Las dos veces fue destituida por cargos de corrupción, mal manejo de la economía, inseguridad ciudadana y violación a la constitución.
Ustedes se preguntarán por qué una dirigente política que ha sido tantas veces acusada de graves delitos puede provocar esa admiración en mí.
Muchos son los países islámicos que ejercen una represión visible y constante sobre las mujeres. Pakistán es uno de ellos.
El chador o velo que destaca la hermosura de la señora Buttho, es obligatorio en un país tan apegado a la religión musulmana que su capital se llama Islamabad.
Incluso en algunas tribus las mujeres deben usar el purdha (palabra persa que significa cortina) que —al igual que el burka afgano— tapa todo el cuerpo, la cabeza y la cara.
Una de esas tribus, la de los Patanes, considera que la honra de los varones es proporcional a la castidad de sus mujeres (madres, hijas hermanas o esposas).
Hasta hace pocos años las mujeres eran ajusticiadas si —siendo mayores de diez años— se atrevían a hablar con un hombre que no fuera un familiar.
Reconozco que admiro a Benazir Buttho por su belleza, su elegancia y el haber logrado —posiblemente por ser hija de su padre, aunque no solamente— ser electa en un país donde las mujeres no tienen mayor capacidad de expresión. Lamentaré mucho que los cargos de corrupción —que acaban de ser anulados por el actual presidente Pervez Musharraf— sean ciertos.
Lo que es evidente es que tiene un deseo de poder irrefrenable. De otro modo es difícil entender por qué regresó a su país —luego de este último exilio— para ser recibida por una serie de atentados en Karachi que les costaron la vida a cientos y dejaron más de 400 heridos.
Conocí a una bellísima mujer pakistaní simpática, sofisticada, hija de madre francesa. Belkiss ha vivido en Francia y Estados Unidos y domina varios idiomas.
En Occidente no usa chador, pero su ropa siempre recuerda al traje tradicional pakistaní de pantalones y túnica.
Hace algunos años, cuando vivía en Costa Rica, fuimos juntas con nuestros maridos a Manuel Antonio. Nunca se puso un vestido de baño, por más que su esposo occidental insistiera. Todas las noches prometía que al día siguiente lo haría, pero no cumplía su promesa. Uno no puede deshacerse de su educación y cultura tan fácilmente, aunque conozca otros mundos.
Regresando al artículo de don Leopoldo —que hablaba de la reciente elección de Cristina Fernández en Argentina— hay que ver que muchas dirigentes políticas se han amparado en el hecho de ser las hijas, esposas o viudas de políticos reconocidos para poder construir una carrera política propia. Pero si no tienen verdadera capacidad para manejar un país es mejor que se abstengan.
claudia@chirripo.or.cr
Ni olvido ni perdón
Claudia Barrionuevo
Viví mi adolescencia durante los años 70 cuando se dieron las más sangrientas dictaduras de América Latina. Recuerdo particularmente el 11 de setiembre de 1973, cuando Salvador Allende fue derrocado por un golpe de estado bajo el mando del general Pinochet. O el 24 de marzo de 1976 cuando se instauró la primera de las cuatro juntas militares que gobernaron Argentina durante siete años.
También recuerdo el 20 de noviembre de 1975 cuando —luego de casi 40 años de dictadura— murió el general Francisco Franco en España.
Han pasado tres décadas desde entonces. Mi cercanía con Argentina —por mi familia— y con Chile —por mis amigos— me ha mantenido al tanto de cómo se manejó la justicia y la memoria luego de las sangrientas dictaduras.
En ambos países la sociedad civil y los tribunales no estuvieron siempre de acuerdo en cuanto a qué posición tomar con respecto al pasado.
En Argentina primero hubo un juicio marcado por la Ley de obediencia debida que dejó en libertad a todos los que “cumplían órdenes”. Luego vino la impunidad cuando Menem indultó a los militares. Posteriormente las leyes han sido revisadas y se encarceló a la mayoría de los responsables de una represión que hizo desaparecer a 30 mil ciudadanos, exilió a muchos y dejó marcados a todos.
En Chile la dictadura fue mucho más larga y el general Pinochet dejó todo legalmente arreglado para pasar a la historia con gloria e impunidad.
Fue a partir de la extradición solicitada por el juez español Baltasar Garzón en 1998, que Chile se vio obligado a reparar la memoria histórica, juzgándolo en su propio país. Hace poco encarcelaron y luego pusieron en libertad a su viuda y a todos sus hijos, ya no por la represión —que asesinó a 3 mil chilenos y mandó al exilio a muchos más— sino por enriquecimiento ilícito.
A propósito del Baltasar Garzón y sus solicitudes de extradición —no solo de Pinochet sino de algunos militares argentinos— llama la atención lo que los españoles decidieron hacer cuando por muerte natural la dictadura terminó.
La famosa transición pretendió la reconciliación de todos los españoles corriendo un tupido velo sobre el pasado. Tanto la justicia como la sociedad civil decidieron olvidar y perdonar, construyendo la democracia y la nueva España sin mirar atrás.
Hoy —treinta años después— el parlamento español acaba de aprobar la Ley de Memoria Histórica que condena la dictadura y amplía los derechos de todos los perseguidos durante cuatro décadas. Asimismo ordena eliminar los símbolos franquistas que aún existen
No todos los diputados españoles votaron a favor: el Partido Popular (PP) se opuso argumentando que la ley es contraria al espíritu de conciliación. El Partido Independentista Catalán tampoco está de acuerdo con la ley pues deja impunes los crímenes del franquismo
Así como todos debemos revisar nuestro pasado para ubicar los errores y no volver a cometerlos, las sociedades deben revisar su historia para poder construir un futuro libre de fantasmas.
Las heridas se cierran cuando se curan, dejando una leve cicatriz que recuerda el dolor. Si no se curan, nunca dejarán de supurar y el dolor permanecerá para siempre, no como un recuerdo sino como una tortura permanente.
claudia@chirripo.or.cr
La democratización de las imágenes
Claudia Barrionuevo
Hace un mes —en medio de uno de esos torrenciales aguaceros que nos acompañan en este crudísimo invierno— estuve en el Estadio Saprissa. No, no presencié ningún partido de fútbol. El único par de piernas masculinas que valía la pena ver estaba en el escenario. Se trataba del concierto del cada vez más encantador Chayanne.
Mi amiga Sofía y yo tuvimos que esperar horas para que amainara el aguacero y el cantante boricua saliera a lucir su talento y simpatía que lo ilumina desde hace tantos años.
Durante la espera, me enteré de que a los camarógrafos de la televisión y a los fotógrafos de los periódicos, solo se les permitiría registrar las primeras tres canciones. De manera que en el momento en que Chayanne salió sin camisa al escenario ninguna cámara autorizada estaba presente.
No sé si el ingreso de cámaras personales estaba permitido: la lluvia impidió que los miembros de seguridad revisaran los bolsos de las 15 mil personas que asistimos esa noche.
Desde entonces los fans del famoso puertorriqueño hemos recibido múltiples fotos y videítos del concierto (incluyendo el momento clímax de la semidesnudez) generados no solo por cámaras digitales sino también por teléfonos celulares.
Este nuevo mundo donde la tecnología es de fácil acceso para muchos ha revolucionado la producción y difusión de las imágenes.
Si hace más de 15 años, durante la tristemente famosa Guerra del Golfo, solo tuvimos acceso a las tomas de CNN —que ilustraban los bombardeos como si se tratara de la celebración del 4 de julio— hoy podemos observar vídeos no autorizados de las manifestaciones en Myanmar.
Como bien dice el refrán, una imagen vale más que mil palabras. Los medios escritos pueden falsear o maquillar la verdad. Los medios audiovisuales pueden escoger y editar las tomas que van a observar los espectadores. Pero esta nueva modalidad que une la creación de imágenes independientes con su reproducción por medio de Internet, ha democratizado la información visual. Ya no son los grandes medios los dueños de las imágenes “verdaderas”, todos las generamos y las enviamos al espacio cibernético.
Por ejemplo, en enero de este año todos pudimos ver las terribles imágenes de la ejecución de Sadam Husein en un recinto donde supuestamente estaban prohibidas las cámaras.
Aquí en nuestro país, en la pasada campaña de información y desinformación que produjo el referéndum, Internet jugó un papel fundamental, democrático y prácticamente gratuito. YouTube ha resultado ser un banco ilimitado de imágenes generadas por los más diversos grupos.
Regresando al concierto de Chayanne, imagino que muchísimos asistentes que esperaron más de tres horas bajo la lluvia, padecieron de terribles gripes la semana siguiente. Que les quede de consuelo que no fueron los únicos: por hacer la gracia de salir al escenario con el torso desnudo y sudado —argumentando (con la simpatía que lo caracteriza) que no había encontrado su camisa en el camerino—, el pobre Chayanne se pescó un resfriado costarricense que lo obligó a cancelar dos conciertos en el estadio River Plate de Buenos Aires. Por suerte ya está bien. Y sus imágenes aún mejor.
claudia@chirripo.or.cr
Tenemos que participar en la historia
Claudia Barrionuevo
La vida humana es realmente breve y efímera, sobre todo si la comparamos con la historia del planeta y de la humanidad. El camino de cada uno de nosotros está signado por la genética, la formación (sicológica, cultural, educativa, moral, etcétera) y las circunstancias que nos toquen vivir. Esas circunstancias, ese breve momento de la historia durante el cual transcurre nuestra vida, puede tener fechas imborrables para el mundo.
Por ejemplo: si uno tuvo 20 años en el Berlín o el Múnich de finales de los 30 y vivió la evitable ascensión de Adolfo Hitler. O si con 25 años recién cumplidos caminó por las calles de Moscú en octubre de 1917 viviendo el inicio de la Revolución Soviética. O si tuvo que presenciar el nacimiento de la represión más espantosa, teniendo 30 años en el Buenos Aires de principios de los 70. O si fue testigo o protagonista del momento histórico más relevante de la Costa Rica del siglo pasado, cumpliendo 35 años en 1948.
El siglo XXI está apenas comenzando y ya hemos presenciado varios hitos históricos mundiales. Muchos —desgraciadamente— tienen que ver con la muerte y la destrucción provocados por dos fenómenos: las guerras (término en el que incluyo no solo las invasiones de un país a otro, sino también cualquier tipo de atentado terrorista) y los desastres naturales (entre los que no solo cuento los terremotos clásicos presentes en todos los siglos, sino también los nuevos desastres —huracanes, tsunamis, inundaciones, tornados, tormentas— que son producto de los pecados ecológicos cometidos por nosotros mismos.
Nuestro país, Costa Rica, es muy, muy pequeño en relación con el planeta —por no decir el universo—. Pertenecemos a un continente fascinante que ha tenido una historia rica, contradictoria, mestiza. Los países latinoamericanos comparten hitos históricos comunes y a la vez diferentes en sus detalles: independencias, revoluciones, líderes contradictorios, dictaduras, corrupción.
En este principio de siglo, nosotros, los habitantes de Costa Rica, estamos viviendo un momento que quedará grabado en la historia de nuestro país. Aunque nadie la escribiese —lo cual no creo que suceda— no olvidaremos este proceso histórico…
El famoso combo del ICE y las reacciones en contra que este provocó fueron el comienzo de un cambio en la conciencia política y social de los costarricenses.
La euforia de ese triunfo —haber defendido al ICE— duró poco: el destape de los casos Caja-Fischel e ICE-Alcatel nos sumió en un estado de desesperanza. Tan doloroso fue el descubrimiento de estos dos grandes (aunque no únicos) casos de corrupción que —de alguna manera— surgió una depresión colectiva entre los habitantes de nuestro pequeño país.
Una nueva fase de este proceso histórico la han marcado sin lugar a dudas el famoso Tratado de Libre Comercio (TLC) y el referéndum sobre este.
Seamos conscientes del importantísimo momento que estamos viviendo. La historia nos está permitiendo participar en ella, nos está invitando a incidir en el destino de nuestro país. ¿Quién quiere perderse esa oportunidad? ¿Quién no va a ir a votar el 7 de octubre de 2007? Yo quiero participar en la historia.
claudia@chirripo.or.cr
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