Mode:  
  Search 
Sunday, September 05, 2010 ..:: Ediciones Anteriores » Tercera Edición » El habla de Buenos Aires ::.. Register  Login

We use cheap web hosting services of Texas

cash for gold Click Here

Will start again?

Will start again?

buy movie

download new movies

 Lunfardo Minimize

LUNFARDO

El idioma porteño

HISTORIA DEL LUNFARDO

El tango y el lunfardo ciertamente no son hermanos. El tango tiene sangre negra y el lunfardo la tiene gringa. No estoy tomando partido, en cuanto al tango concierne, en la polémica trabajada entre hispanistas y negrólogos; digo, simplemente, que lo que de español tiene el tango es también de estirpe africana; inclusive el tango andaluz había sido afrocubano. Más claro tengo la cepa lunfarda injertada al árbol del hablar popular de Buenos Aires, en la que tan fuerte tallaban las voces y los giros campesinos.
Considero impropio hablar del tango como una unidad. Sospecho, más bien, que el tango del compadrito -alegre, zafado, veloz en el baile y jacarandoso en el canto- no es el mismo tango del hijo de inmigrantes -triste, sentimental, reconcentrado en el baile, frecuentador de torvas historias de amores y traiciones en su letra-.

José Gobello
PRESIDENTE DE LA ACADEMIA PORTEÑA DEL LUNFARDO

Al primero lo personifico en Villoldo; al otro, en Contursi. Y bien, ya el tango de Villoldo abrevó en el lunfardo, aunque no muy copiosamente, inclusive porque para aquella época el lunfardo no era muy copioso. Si el lunfardo hubiera sido la conmixtión del habla del compadrito con la del inmigrante, habría derivado al papiamento, a créole, a lengua mixta. Pero, aunque la escuela pública, al afianzar el idioma nacional, que era el castellano, impidió un desaguisado lingüístico más propio de un puerto franco que de una nueva y gloriosa nación, no pudo evitar que algunas voces oriundas de Italia -del italiano mismo, del genovés, del napolitano, del furbesco- se prendieran a los labios del compadrito, que comenzó a italianizar y a mezclar voces de Europa y de la campaña, como el protagonista del tango Ivette, de Pascual Contursi: "¿No te acordás que conmigo / usaste el primer sombrero / y aquel cinturón de cuero / que a un esmujen le amuré? / ¿No te traje pa tu santo / un par de zarzos debute, / que una noche a un farabute / del cotorro le pianté? / Y con ellos unas botas / con la caña de gamuza / y una pollera papusa / hecha de seda crepé". El tango -no el cuplé que lo prefigura, sino el tango hecho y derecho, tomado de los pies de los bailarines para llevarlo a los labios- comienza a tener letra cuando Contursi se la escribe. La primera, si no cronológicamente, al menos por su importancia, es la del tango Lita, rebautizado Mi noche triste. Aquellos octosílabos memorables comienzan con un vocablo lunfardo, "percanta que me amuraste". Sobre el modelo de Contursi, muchos otros letristas lunfardizaron, sobre todo Celedonio Esteban Flores, quien lo hizo con gran talento. Homero Manzi -en cuya genealogía poética se encuentran González Castillo y Borges- prescinde de ese vocabulario chúcaro, y lo mismo hace Discépolo en sus años postreros. Homero Expósito tampoco lunfardizó, salvo por excepción. Y el tango moderno, cuyo príncipe es Horacio Ferrer, acude a él con sabiduría, más que como lenguaje, como toque literario.

A BUENOS AIRES                                                  POR EDMUNDO RIVERO

En tu baraje gringo, ciudad mía,
vas perdiendo tus zarzos y tu brillo.
Tu malevaje está en la taquería
y apoliya en orsay tu conventillo.

Sos cadenera flor sin berretines,
que currás a los cuores con tu rango;
pero el choma que aceita tus patines
es canchero y varón, se llama tango.

Mis escoberos siempre harán candado
y en mi bobo de zurda sin falsía
aunque te dieron juego marquillado
pa mí vos valés más que una maría

Yo seguiré scruchando en tu lunfardo
                                               sin monseñor, jirafa ni bandera
                                               y mi voz altillera será el bardo
                                               que te cante la rima más canera.

                                               Cuando llegue el final, si la de blanco 
                                               me lleva con el cura antes que al hoyo,
                                               que el responso sea en lunfa, así lo manco.
                                               Yo no aprendí el latín, de puro criollo

                                               Y así estarás feliz, matina y sera,
                                               más contenta que santo en la leonera.

Dibujo de Castagnino de la carpeta “tango canción de buenos aires” - Ediciones centro Arte”

Vocabulario:
gringo: extranjero, así se les decía a los italianos.
zarzos: pendientes, aros
taquería: policía, por el taco militar
apolillar: dormir
orsay: fuera de lugar
cadenera: que suministra ayuda
berretín: idea fija, capricho, como el birrete, es algo que se mete en la cabeza
currar: del caló español, currelar, hurtar, estafar, robar.
cuore: del italiano, corazón.
choma: macho al revés o vesre que consiste en invertir las palabras
canchero: del español, cancha, habilidad por experiencia
escobero: guitarristas, Gardel llamaba escobas a sus guitarreros
candado: pareja, equipo
bobo de zurda: corazón de izquierda, trabaja todo el día sin que el paguen
una maría: caja de caudales
scruchar: ladrón que para robar violenta alguna entrada
monseñor: herramienta que viola cerraduras, ante él se abren todas las puertas.
jirafa: linterna, de cuello largo.
canera: que tiene experiencia de cárcel o cana, prisión.
mancar: sorprender al ladrón y frustrar el delito, del italiano fracasar
sera: noche temprana del italiano atardecer.
leonera: calabozo colectivo, aposento de descanso.


EL HABLA DE BUENOS AIRES – EL LUNFARDO

No tengo el berretín de ser un bardo
chamuyador letrao no de spamento;
yo escribo humildemente lo que siento
y pa escribir mejor lo hago en lunfardo.

Yo no le canto al perfumado nardo
ni al constelao azul del firmamento
yo busco en el suburbio lo que siento
¡Pa contarle a una flor, la canto al cardo!

Y porque embroco la emoción que emana
del suburbio tristón, de la bacana,
del tango candombero y cadencioso

Surge a torrentes mi mistonga musa;
es que yo tengo un alma rantifusa
bajo esta pinta de bacán lustroso.

Musa rea, de Celedonio Esteban Flores.

Berretín: capricho, que se mete en la cabeza como el birrete. Del genovés berettino
Chamuyar: Conversación confidencial. Del caló, hablar.
Spamento: aspaviento
Embrocar: observar con atención, mirar, notar. Del italiano, adivinar, acertar.
Bacana: de buena posición,  mujer que mantiene un amante  o bien, mantenida.
Mistonga: humilde, indigente, modesta, pobre.
Rantifuso: Atorrante por metástasis o vesre (sílabas al revés), sin empleo.
Bacán: patrón, quien mantiene una amante, individuo de buen posición.

Portada de LP-9003 LUNFAREO
Editado y distribuido por CABAL – Producciones Fonográficas, 1975

El idioma de los Argentinos

En la obra del mismo título, Jorge Luis Borges señala que “el arrabalero no es sino una decantación o divulgación del lunfardo, que es jerigonza ocultadiza de los ladrones. El lunfardo es un vocabulario gremial como tantos otros, es la tecnología de la furca y de la ganzúa”.
Esta seguridad de Borges ha derivado la cuestión del lunfardo a una repetición constante a punto tal de hacer caer en ella a una figura popular que, como Edmundo Rivero, representa una revaloración del lunfardo en la poesía de la canción porteña. Rivero expresa a Horacio Ferrer: “El idioma del lunfardo, tal como su nombre lo indica, es idioma de ladrones, idioma de las gentes del bajo fondo que inventaron ese idioma para que los demás no entiendan su conversación; como podríamos decir, para no avivar al gil”.

Hay en todo esto dos errores básicos: en primer lugar, los que escribieron en el siglo pasado sobre el origen de los términos lunfardescos eran cronistas policiales y, en segundo lugar, se olvida que las cárceles –como Buenos Aires misma – contaban con mayoría de extranjeros y éstos ¿cómo se iban a comunicar entre sí a no ser usando sus términos de bajo fondo (caló, argot, germanía, jergo) con marcadas tonalidades rufianescas?

El erudito escritor José Gobello, miembro conspicuo de la Academia Argentina del Lunfardo, propone un ejercicio en la poesía Línea 9 del Malevo Muñoz (Carlos la Púa):

 

 

 

 

Ilustración: Tempera de Sigfredo Pastor,
portada de LP “En Lunfardo” – Edmundo Rivero, Vol. 3, producido por Phonogram S.A.I.C.

 

 

 

 

 

 

Era una boncha boleao, un chacarrero,
que se piyó aquel nueve en el Retiro.
Nunca vieron esparo ni lancero,
un gil a la acuarela más a tiro.

Era polenta el bobo y la marroca
y la empiedrada fule berretín,
de grillo una casimba daba boca
 y un poco le orejiaba el chiquilín.

El rropaé que acusa ese laburo
trabucó bien al boncha de culata
pero el lancero trabajó de apuro
 y de agil casi más mete la pata.

Era un bondi de línea requemada
 y guarda batidor cara de rrope
si no saltó cabrón por la mancada
fue de chele nomás, de puro dope.

Como señala Gobello, de 72 términos que tiene la poesía, la mitad son lunfardescas: 13 de origen itálico o inmigratorio.

Boncha: chabón al vesre, chambón, torpe, inhábil.
Boleao: atolondrado, aturdido, de bolear, apresar con boleadoras.
Piyar: agarrar, del genovés piaggiá.
Esparo: el que distrae durante el robo. Campana.
Lancero: ladrón con dedos en tijera o en lanza que roba bolsillos.
Gil: tonto, del español, gilí o gilipollas.
A la acuarela: tonto, gil a cuadros. Del italiano testa quadra, de escaso entendimiento.
Polenta: oro, del italiano jerga.
Bobo: reloj, corazón, porque trabaja sin que le paguen
Marroca: cadena de reloj
Empiedrada: piedra preciosa.
Fule: falso, del germano ful.
Berretín: ya señalado.
Grilo: bolsillo lateral del pantalón.
Casimba: billetera.
Dar boca: asomar
Orejear: atisbar como en los naipes descubriendo la baraja.
mencionado.
 Meter la pata: español, equivocarse, cometer un error.
Bondi: tranvía, del carioca bonde.
Requemado: muy conocido por la policía.
Batidor: delator, del jergal báttere.
Rrope: metástasis por perro (al revés).
Cabrón: metástasis por bronca, enojo, contienda
Mancada: malograr, del italiano mancare, fracaso
Chele: metástasis por leche, suerte.
Dope: metástasis por pedo, en criollo significa casualidad.

Bailando tango, en una veraz y al mismo tiempo  poética evocación del pintor Héctor Basaldúa.

Si bien la jerga lunfarda pudo haber sido en un principio usada por los ladrones, el mayor aporte lo logró la inmigración y sus dialectos, Y hoy puede denominarse lunfardo al lenguaje popular de Buenos Aires, una manera peculiar de hablar en español, como manifiesta Gobello.

Para Arturo López Peña, el lunfardo es tanto un vocabulario, cuanto un “Aire” y también el lenguaje que emplean los porteños cuando entran en confianza. El “aire” a Chiquilín: bolsillo delantero del pantalón donde se ponía el reloj.
Rropaé: metátasis de esparo, el que distrae en el robo.

Acusar  confesar, decir los tantos obtenidos a los naipes.
Laburo: trabajo, del italiano lavoro.
Trabucar: oprimir, apretar, de italiano dejar sin movimiento.
Boncha: ya mencionado.
Culata: parte posterior, aquí del pantalón.
Lancero: ya mencionado.
Trabajar: del italiano hacer un trabajo, robar.
Gil: ya
que se refiere este escritor es el compadre.
Para Gobello el lunfardo no es sino “el resultado de la influencia que los inmigrantes ejercieron sobre el habla de los porteños”, con lo cual el primitivo término (lunfardo equivalente a ladrón) quedaba superado para adquirir un aire travieso, juguetón, más propiamente lúdico como para burlarse del gringo advenedizo, que era mayoría y atropellaba el idioma. A poco, el lunfardo recibe una fuerza afectiva y, simultáneamente (1917), se produce el éxito sensacional de Mi noche Triste; recuérdese que los tangos ingenuos de Villoldo contaban con variedad de lunfardismos y fueron anteriores a Contursi. Pero es que el decir de Gardel le agregaría el tono, la forma, el modo de decir que haría que surgieran autores excepcionales capaces de brindar los matices que el idioma español no puede dar; como es el caso de Celedonio Esteban Flores, autor de Margot, primer tanto que le estrenó Gardel.
Los matices del lunfardo hacen muy difícil definir sus vocablos y así Gobello señala: “Una mina es una mujer, pero nadie le dice mina a su mujer o a su novia cuando habla de ella, aunque emplea esa palabra para referirse a ella. Los mismos chicos que dicen voy  a ver a la mina para informar que van a ver a su novia, podrán llamar a ésta por su nombre, o decirle piba, y cuándo se casen le dirán mujer, o se lo dirán inclusive antes de casarse en forma intejertiva: ¡Mujer!, pero nunca le dirán mina. Pienso que las voces del habla son estuches vacíos y que el hablar las dotamos de una carga afectiva que no es siempre la misma”.

La representatividad del lunfardo    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Patio de tangos, los lugares de baile servían de escenario para la habilidad tanguera.

En 1928 surgirá, de la inspiración de Alfredo Marino, esa joya lunfardesca que es El ciruja, a la que ya nos hemos referido, pero en Celedonio Flores se dará Mano a mano, con escasos términos en lunfardo, pero con un decir que se adivina compadre y que corona el decir porteño en todo su esplendor:

Rechiflado en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer
tu presencia de bacana puso calor en mi nido
fuiste buena, consecuente y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Es que el aire malevo torna lunfardesco al tango cantado (en especial al cantado por Gardel) aunque no contenga vocablos de ese tipo, tal como expresa López Peña en el uso acompadrado de la epéntesis en Carlos Gardel:

Hoy un juramen (e) to
Mañana una traición
Amores de estudian  (e) te
Flores de un día son.

Decía Ortega y Gasset que el lenguaje no es un medio de comunicación, sino la comunicación  misma y , por tanto, expresión reveladora esencial sobre la naturaleza de un pueblo. De ahí que hoy se denomine lunfardo no sólo al habla popular de Buenos Aires, sino también a la manera de sentir del porteño, expresada a través del mismo.


 

 

 

 

Contraportada de LP-9003 LUNFAREO
Editado y distribuido por CABAL – Producciones Fonográficas. 1975

Edmundo Rivero, artífice de un rescate

En la década del 60 Rivero grabó su primer LP en lunfardo y a ése siguieron muchos más, con total aceptación de un público que así premió lo que pareció una osadía, a la vez que una travesura. Pero es que Rivero es quizás el estilo más personal que surgió después de Carlos Gardel, como cantor de tangos. Además es una estudioso del lunfardo, al que se ha entregado estos últimos años, paseándolo por los más diversos países, inclusive recurriendo universidades, llevando su mensaje.
En reciente reportaje de “La Opinión Cultural”, Rivero expresó: “El lunfardo es una lengua que siempre se está haciendo, que siempre tiene giros nuevos. El lunfardo tiene que inventar su idioma cada día. Cuando las palabras se gastan – y se gastan cuando son conocidas – el lunfardo debe inventar otras, cambiar el código cifrado. Porque el idioma es un código cifrado que sólo debe entenderlo la gente del ambiente y no llegar a oídos de los agentes del orden. Hay un lunfardo fosilizado y hay un lunfardo vivo. El vivo es el actual, el que los lunfardos usan en nuestros días, El fósil, es aquél que alguna vez fue usado por la gente de mal vivir pero que ha sido fijado por la literatura, por las letras de los tangos y las milongas por la poesía lunfarda. Hay así un lunfardo antiguo y un lunfardo moderno. Pero, curiosamente, ni el uno ni el otro está al alcance del gran público. El primero porque sus arcaísmos tienen que ser explicados a los que se inician en la literatura  lunfarda. El lunfardo moderno, porque si las palabras nuevas llegan al gran público ya no sirven para el ambiente y deben ser reemplazadas. La vida cambia, Siempre es otra cosa. Y el idioma cambia con la vida, pero a una velocidad que es la del lunfardo. El lunfardo, por lo que dije, cambia con mayor velocidad que la llamada lengua corriente. Sigue el ritmo de la vida. Es un lenguaje mucho más vivo que el lenguaje literario, donde las palabras tienen una mayor duración. Y como todo organismo vivo, las palabras lunfardas nacen y también mueren”. Y es que, como lo detectaba Ortega y Gasset, “hablar es una operación mucho más ilusoria que lo que suele creerse, por supuesto, como casi todo lo que el hombre hace. En todo decir hay un emisor y un receptor, los cuales son indiferentes al significado de las palabras. Este varía cuando aquéllas varían. Todo vocablo es ocasional.”.

Aún admirando a Borges hay que comprender que hay muchos Buenos Aires y no sólo el de su literatura.
Hay un Buenos Aires de tango que se expresa – guste o no – a través de letristas que si gustan es porque reflejan alguna realidad que no siempre resulta simpática (pocas veces la realidad lo es), pero que está ahí y merece que nos tomemos el trabajo de interpretarla en lugar de negarla.
En la construcción del lenguaje, interviene un pueblo anónimo que necesita transmitir, comunicar, expresar, lo que en el tango son puros sentimientos. Y si el tango  - denigrado y exaltado a la vez – tiene cultores es lugares muy distantes a los de su origen, es que expresa lo que otras músicas populares no logran. Tal vez, en la universidad que adquiere, deba prescindir del lunfardo para comunicar un mensaje. Posiblemente tendrá –como lenguaje con música que ha persistido y pronto cumplirá cien años – que adecuarse a ganar un sitial más en consonancia con las constantes que enuncian sus letras.

Al fin como lo expresaba Enrique Luque Carulla, la vida es una y prácticamente no hay otra música que pueda preciarse de representarla, sin escapismos que resulten ocasionales. Y quien lo dice es colombiano y preocupado porque los jóvenes carecen –después de un periodo de fugas que impone la música moderna – de lo que puede hablarles de la vida posterior a los 30 años, con sus miserias, sus alegrías, sus tristezas y la cotidiana pequeña historia de fracasos y éxitos, como decía Centeya, “en este vivir que la madre ha prestado” 

Regresar


 Print   
Copyright 2007 by Marketing Interamericano -- Tél.(506) 2224-9059 / 2225-9197 – San José Costa Rica   Terms Of Use  Privacy Statement
DotNetNuke® is copyright 2002-2010 by DotNetNuke Corporation