Mode:  
  Search 
Wednesday, September 08, 2010 ..:: Ediciones Anteriores » Tercera Edición » Chamico ::.. Register  Login

We use cheap web hosting services of Texas

cash for gold Click Here

Will start again?

Will start again?

buy movie

download new movies

 Chamico Minimize

CHAMICO


Conrado Nalé Roxlo

Poeta, escritor, humorista nacido en Buenos Aires en 1898 y fallecido en la misma ciudad en 1971. Se destacó en la dramaturgia, el teatro y el cine argentino. Cosechó éxitos en década del cuarenta, cuando sus obras se tradujeron a varios idiomas (La cola de la sirena (1944); Una viuda difícil (1944); El pacto de Cristina (1943); Judith y las rosas; El neblí y El reencuentro. Las puertas del purgatorio fue Premio Nacional de 1955 y El cuervo del arca fue Premio Nacional de Teatro de 1945.
Trabajó como crítico y humorista publicando: La medicina vista de reojo (1952), Libro de quejas (1953), Mi pueblo (1953), Sumarios policiales (1955) y Las puertas del purgatorio (1956
Es más conocido por su poema El grillo que por toda su obra. Cultivó las letras y el periodismo: formó parte del grupo Florida, en polémica con el Grupo Boedo desde 1924 a 1927.
Amigo de Roberto Arlt, en el Grupo Florida compartió lo escritos del quincenario Martín Fierro que se reunía en la Confitería Richmond de la calle Tucumán esquina Florida en franca oposición con el Grupo Boedo, más dedicado a laliteratura social de izquierda.
Sus integrantes, entre los cuales se contaba Nalé Roxlo fueron: Jorge Luis Borges, Pablo Rojas Paz, Ulyses Petit de Murat, Carlos Mastronardi, Oliverio Girondo, Xul Solar, Antonio Berni,Francisco Luis Bernárdez, Leopoldo Marechal, Horacio Rega Molina, Nicolás Olivari, Emilio Centurión, Juan del Prete, Luis Franco, Ernesto Palacio, Emilio Pettoruti, . Raúl González Tuñón, Norah lange y Ricardo Güiraldes.
 El grupo de Boedo lo integraban, entre otros, los escritores Álvaro Yunque, Nicolás Olivari, Leónidas Barletta, Elías Castelnuovo, César Tiempo y Roberto Mariani. Durante mucho tiempo se trató de vincular a este grupo, como su figura más importante, a Roberto Arlt. Lo cierto es que él nunca se identificó plenamente con ninguno de los dos lados. Si bien poseía una mayor afinidad estética e ideológica en su obra con los de Boedo, es verdad que Castelnuovo le rechazó la publicación de su primera novela "El Juguete Rabioso", pudiéndola publicar gracias a la atención y generosidad de Ricardo Güiraldes, puntal de los de Florida. 

Jorge Luis Borges

Un caso similar se dio con Raúl Gonzalez Tuñón, quien formaba parte del grupo de Florida, sin embargo la temática social de su poesía, así como su ideología revolucionaria, lo relaciona estrechamente con los bodeistas. Por otro lado, Nicolás Olivari, habiendo sido uno de los fundadores del grupo de Boedo, es uno de los primeros en abandonarlo para pasarse al de Florida. Así, con el correr del tiempo, ambos grupos se fusionan. Algunos integrantes de Florida manifiestan preocupaciones por los problemas sociales y algunos de Boedo, como Olivari, se interesan por las nuevas técnicas literarias
Jorge Luis Borges afirmó, en 1927, que "demasiado se conversó de Boedo y Florida, escuelas inexistentes", pero al año siguiente publica un artículo en el diario "La Prensa" titulado "La inútil discusión de Boedo y Florida". Más allá de sus conclusiones, parece aceptar, en su nota, la existencia de los dos grupos y su polémica.

Nalé Roxlo fue periodista del inolvidable vespertino “Crítica” de Natalio Botana en el que escribieron los más brillantes escritores de aquel tiempo
Tuve la fortuna de conocerlo personalmente a mediados de los años 50, cuando después de la caída del Peronismo, nos reuníamos en una peña lietraria de la Librería Fiorentino en Caballito los sábados por la mañana. Era brillante y medido.
Usó como pseudónimos: Chamico, Alguien y Tomás Elvino Blanco para sus “Flechas de Cupido”, desopilantes y lunfardescas poesías en las cuales remedaba a famosos poetas y que publicó en los años 50 en la revista “Rico Tipo” de Guillermo Divito que rescataremos próximamente

El Grillo


Música porque sí, música vana
Como la vana música del grillo
Mi corazón eglógico y sencillo
Se ha despertado grillo esta mañana
¿Es este cielo azul de porcelana?
¿Es una copa de oro el espinillo?
¿O es que en mi nueva condición de grillo
veo todo a lo grillo esta mañana?
¡Qué bien suena la flauta de la rana!
Pero no es son de flauta: en un platillo
De vibrante cristal de a dos desgrana
Gotas de agua sonoro. ¡Qué sencillo
Es a quien tiene el corazón de grillo
Interpretar la vida esta mañana!

TANGO PARA UN SOLDADO

 Mi caballo de sombra galopa
por mi sombra imprecisa montado.
Soy el alma de un pobre soldado
de la antigua frontera del sur.
Tarará, tarará los clarines,
rataplán, rataplán los tambores.
Nunca supe de flores ni amores,
fue mi parte miseria y valor.
¿Fué bola suelta?
¿Fué lanza seca?
Tan solo sé
que marcado por el sello
de la mueca
del degüello
estirado me quedé.

Voy buscando en mi noche, Dios Mío,
tu divino fortín estrellado,
ten piedad de este humilde soldado
alma en pena sin gloria y sin luz.
La oración de mi madre me guía,
pero es vieja y no acierta el camino
Yo soy Juan el soldado argentino
que murió en la frontera del Sur.

 HAY QUE ANDAR POR EL MUNDO...

Hay que andar por el mundo como si no importara.
Sin preguntar el nombre del pájaro y la planta,
Ni al capitán del buque, a dónde lleva agua.

Mirar al otro lado del que todos señalan,
Que es allí, dónde crece la rosa inesperada.
Hablar con el herrero, del caballo y la fragua,
Pero mirando al fuego, con atenta mirada;
Puede que en un silencio, veas la salamandra.

Crear el nombre hermoso de alguna imaginaria mujer,
Y luego a todos preguntarles  con ansia:
Si no la han visto, acaso  te lleven a su casa...

En la copa vacía beber con esperanza,
Tal vez una divina locura, de cristal guarda.
Sacar siempre a los ojos, el aire azul del alma,
Ver lo que nunca alcanza la mirada...

LA BALADA DE DOÑA RATA


Doña Rata salió de paseo
por los prados que esmalta el estío;
son sus ojos tan viejos, tan viejos
que no puede encontrar el camino.
Demandóle a una flor de los campos:
—Guíame hasta el lugar en que vivo.
Más la flor no podía guiarla
con los pies en la tierra cautivos.
Sola va por los campos, perdida;
ya la noche la envuelve en su frío,
ya se moja su traje de lana
con las gotas del fresco rocío.
A las ranas que halló en una charca
Doña Rata pregunta el camino,
mas las ranas no saben que exista
nada más que su canto y su limo.
A buscarla salieron los gnomos,
que los gnomos son buenos amigos.
En la mano luciérnagas llevan
para ver en la noche el camino.
Doña Rata regresa trotando
entre luces y barbas de lino.
¡Qué feliz dormirá cuando llegue
a las pajas doradas del nido!

La escuela de las hadas (Conrado Nalé Roxlo)
________________________________________
Las hadas tienen orígenes muy diferentes. Pueden nacer del huevo azul que ponen las golondrinas cuando en la alta y oscura noche se rozan sus alas con las del Ángel de la Guarda; del agua de una fuente que haya oido cantar a los niños la misma ronda durante cien años ... Pero no quiero hablar ahora de las hadas de origen misterioso, sino de cómo puede llegar a serlo cualquier niña con menos trabajo que aprobar el segundo grado. Solo hace falta un poco de suerte, como para todo en esta vida, y un corazón bien puesto.
Mi hermanita Cordelia es hoy una de las hadas más poderosas, y eso que era una chica bastante tonta, que gritaba como una descosida cuando yo le daba un tirón del pelo y que no sabía comer chocolate sin ensuciarse la cara. Examen de Ingreso 
Las cosas ocurrieron así: Cordelia escapó un día, ala hora de la siesta, de la casa de campo en que vivíamos. Paseó por un caminito, paseó por otro y por otro, hasta que no supo encontrar el de la casa.
Cuando se dio cuenta de que se había perdido, en lugar de asustarse por ella pensó en el disgusto que íbamos a tener nosotros. Y yo creo que en eso está el secreto de todo lo que le ocurrió después.
Lloró acordándose de toda la familia, sin olvidar al gato ni a mí, que siempre le tiraba de la trenza. Cuando se secó las lágrimas se encontró en un camino que antes no existía y que la llevó, cruzando un bosque, que tampoco existía antes, hasta la puerta de una casa de aspecto siniestro. La puerta y las ventanas estaban cubiertas de espesas telas, por las que se paseaban horribles arañas, y en el interior sonaban cadenas y una voz de ogro que decía: -¡Ah, que te como! ¡Ay, que te almuerzo!
Cordelia iba a escapar muy asustada cuando oyó la vocecita lastimera de un niño que gritaba:
-¡Socorro! ¡Socorro, que me come crudo!
Cordelia entonces hizo un gran esfuerzo para vencer su miedo y, cerrando los ojos, desgarró las telas de araña de la puerta y entró en la casa temblando heroicamente, pues ha de saberse que el verdadero heroísmo es el de quien, con miedo y todo, se atreve a hacer lo que corresponde.
Pero la casa resultó como una de esas frutas de cáscara amarga y corazón dulce, pues no bien hubo traspuesto la puerta se encontró en un gran salón de suaves colores, donde muchas niñas de resplandeciente belleza, sentadas en sillones de raso y terciopelo, la miraban sonriendo.
También le sonrió, entre su barba blanca que le llegaba a la cintura, un anciano de alto bonete y flotante túnica negra bordada de estrellas y lunas de plata y oro, que, con una tiza en la mano, estaba delante de un gran pizarrón. Le sonrió y le dijo:
-Cordelia, has dado un brillante examen de ingreso al atreverte a entrar en esta casa para salvar al niño en peligro de ser comido. Quedas admitida como alumna regular en la Escuela de las Hadas. -¿Y el niño? -preguntó Cordelia.
El viejo maestro la envolvió en una sonrisa burlona y Cordelia se puso colorada hasta la raíz del cabello. ¡Bien había comprendido ella que allí nunca hubo ogro ni niño comestible, sino un truco mágico para probarla! Y la pregunta la hizo para exagerar su bondad y quedar bien.
El anciano maestro le dijo: - Ahora siéntate a estudiar. -¿Dónde me siento? -preguntó mi hermanita. El maestro puso cara de impaciente y exclamó: -Pero ¿no ves ese sillón dorado a tu izquierda? Ni a su izquierda ni a su derecha ni atrás ni adelante había ningún sillón.
Pero Cordelia valientemente, se sentó en el aire, ¡cataplum! ... ¡No! ¡No se cayó. Oportunamente apareció el sillón donde convenía.
-¡Muy bien Cordelia! -aprobó el anciano-. Tu fe te ha salvado de darte un buen golpe, pues, si hubieras dudado antes de sentarte, estarías ahora rascándote por el porrazo. Creo que si te aplicas llegarás a ser un hada bastante decente dentro de cien años.
Al ver la cara de asombro y desilusión de Cordelia las demás alumnas rompieron en una estrepitosa carcajada.
-¡No le hagas caso! -gritaron todas a coro-. Lo de los cien años te lo dice para ver la cara que pones. Aquí nos recibimos volando.
Y muchas que ya tenían alas de mariposa, echaron a volar, saliendo y entrando por las ventanas y entonando una canción revolucionaria que comenzaba así:
Si el viejo Merlínse enoja, se enoja, volvamos la hojay a mí plin, plin, plin. -¡Señoritas, a su lugar! -gritó el maestro.
Pero las chicas seguían revoloteando por el salón y entrando y saliendo por las ventanas, y una respondió:
-Nuestro lugar es el aire, pues para eso tenemos alas. ¡Ven, Cordelia, y vuela con nosotras!
Y ella y otra tomaron a Cordelia por ambas manos y la levantaron haciéndola volar en redondo junto al alto techo.
-¡Disciplina, orden, o las vuelvo feas! -gritó Merlín, y aquello fue santo remedio. Como por arte de magia todas plegaron las alas y volvieron a sus puestos. Pero las dos que habían alzado a Cordelia, con el susto de volverse feas, le soltaron en plena altura, y no se sabe qué golpe se hubiera pegado si la figura de un payaso que había pintado en el techo no estira una mano y la sostiene por los cabellos.
-¡Suéltala! -le ordenó Merlín.
Cordelia pataleaba en el aire y no sabía si reír o llorar. El pelo no le dolía, pues estaba muy acostumbrada a los tirones que yo le daba, y. además siempre había soñado con ser trapecista en un gran circo.
El payaso, sin soltarla, dijo: -Señor Merlín, ya que hay tanta indisciplina en la clase ¿por qué yo, que no soy más que una figura pintada, no puedo también portarme un poco mal y balancear a esta chica en el aire? ¡Es tan divertido!
Y la seguía balanceando, cada vez con más fuerza. Las otras se reían tanto que a Cordelia le dio rabia y les sacó la lengua.
-¡Ay, qué chica tan maleducada! -exclamó el payaso. Y la soltó, con lo cual volvió a ser una figura inmóvil pintada en el techo. Cordelia, sin hacerse el menor daño, fue a caer justamente en su sillón.
Estaba aturdida, no por el golpe -que no fue nada- ni por el balanceo -que resultó muy divertido-, sino porque no podía comprender por qué todo el mundo, hasta las figuras del techo, era allí tan desobediente. Miró al maestro con ojos interrogativos, y éste se quitó el gorro, se rascó la cabeza y le dijo:
-Te voy a explicar, Cordelia, lo que pasa. Yo, como todos los sabios, soy un poco distraído, y una vez me distraje pensando en un perro muy bonito que había visto en el camino y estuve toda la tarde enseñándoles a mis alumnas a ser buenos perros. Les enseñé a dar la pata como los perros, a ir a buscar un palo en el agua, a llevar una canasta en la boca y otras muchas cosas que forman la buena educación de un perro. Ellas, las pobres chicas, me obedecían sin chistar y ladrando lo mejor posible. Cuando me di cuenta de mi error les dije ...
Pero la clase entera lo interrumpió diciendo a coro:
-Soy un viejo tonto y no tienen que hacerme caso al pie de la letra.
-Sí -agregó Merlín -; eso les dije. Y desde entonces se aprovechan y de tanto en tanto me desobedecen.
-¡Qué triste! -exclamó Cordelia, sinceramente emocionada.
-No vayas a creer -le dijo Merlín-; así las clases resultan mucho más divertidas. -Y lo queremos más -dijeron todas las chicas.
Merlín entonces se puso muy serio. Parecía escuchar un ruido lejano. La clase permanecía en profundo silencio y en todos los ojos brillaba una lucecita de curiosidad. Por fin el maestro tomó el largo bonete que se había quitado y se lo colocó en la cabeza, pero al revés, es decir, con la punta en equilibrio sobre el cráneo calvo.
Nadie decía nada.Cordelia no pudo más y le avisó:
-Señor, disculpe, pero ha cometido una de sus distracciones. Se ha puesto el bonete al revés.
-No, hija mía; mi bonete está muy bien puesto -le respondió él distraídamente.
Cordelia abrió la boca para replicar, pero en ese momento entró por la ventana un pajarito chillando como si estuviera desplumado. Y, revoloteando por el aula, decía en pío-pío, que es uno de los treinta idiomas que hablan los pájaros: ¡Ay, que desgracia la mía!¡Quiero poner un huevito y no encuentro un arbolitocon una casa vacía! ¡Soy un desdichado que no encuentra un nido!¡Todo está alquilado!¡Todo está ocupido!
-¡No se dice ocupido sino ocupado! -prorrumpió la clase entera. El pajarito, que se había posado en el alto respaldo del sillón de Cordelia, las miró con desprecio y dijo: -¡Niñas tontas! ¿Se creen que una persona a la que le ocurre una desgracia como la mía está para preocuparse por la corrección del idioma? ¡Ah, pero allí veo un hermoso nido!
Y con dos golpes de ala se coló de rondón en el bonete invertido del mago. Entonces Merlín se volvió a Cordelia y le dijo: -¿Ves como mi bonete estaba bien puesto? Debes aprender que en este mundo de las hadas -y algunas veces también en el otro- las cosas que parecen estar mal están bien y "vice de la versa".
-¡Ah ..! -exclamó la clase con la boca abierta. -Sí -continuó Merlín-, pero "vice de la versa" está mal dicho; se debe decir viceversa, que quiere decir al revés. -Y si usted lo sabía bien ¿por qué lo dijo mal? -preguntó una alumna.
-Para que, si el pajarito me oye desde el fondo de mi bonete, no se avergüence de haber pronunciado mal una palabra, al ver que hasta un gran sabio como yo se puede equivocar.
-Es usted un sabio muy delicado -dijo el pajarito, que había puesto su huevo y estaba posado en el borde del bonete. Y agregó: -Y ahora, adiós, que me tengo que ir muy apurado, a otro país para anunciar la llegada de la primavera. Si yo no la anuncio con mi canto ella no podrá entrar y los pobres chicos andarán envueltos en bufandas de lana, que pican mucho cuando no hace frío, y las hermosas flores se impacientarán al no poder sacar sus cabecitas de la tierra.
-Bueno, vete a cumplir con tu deber -le dijo Merlín-, pero antes dime cómo te llamas para poder recordarte.
-Pajarito, no más -dijo él. Y agitando las alas salió por una ventana y se perdió en el cielo azul.
Merlín, distraído, dio vuelta el bonete y se lo encasquetó hasta las orejas. Toda la clase contuvo un grito y él, poniendo cara muy fea, exclamó:
-¡Por mis propias barbas, qué tontería acabo de hacer! El huevito al caer de tan alto se ha estrellado sobre mi cráneo, y en lugar de un hermoso pajarito no tendremos más que una tortilla chica, como para un ratón.
Y tristemente se quitó el bonete. Pero en vez de chorrearle el huevo estrellado por la cara, salió volando una bandada de pajaritos muy chicos, pero ya con sus plumas de colores, que revolotearon un momento por el aula diciendo gracias, gracias en pío, que es la media lengua del pío-pío. Después, formados en arco, se fueron por una ventana, y era como si hubiera salido el arco iris.
Mirando irse la bandada estaban cuando el payaso que había pintado en el techo se puso las manos a los lados de la boca, a manera de bocina, y gritó:
-¡Talán! ¡Talán! ¡Talán!
-¡Recreo! ¡Recreo! -gritaron a su vez las niñas. Y, las que ya tenían alas volando y las otras sobre sus pies, salieron bulliciosamente del aula.

Regresar


 Print   
Copyright 2007 by Marketing Interamericano -- Tél.(506) 2224-9059 / 2225-9197 – San José Costa Rica   Terms Of Use  Privacy Statement
DotNetNuke® is copyright 2002-2010 by DotNetNuke Corporation