Mode:  
  Search 
Sunday, September 05, 2010 ..:: Ediciones Anteriores » Tercera Edición » Mí barrio ::.. Register  Login

We use cheap web hosting services of Texas

cash for gold Click Here

Will start again?

Will start again?

buy movie

download new movies

 Mi barrio Minimize

 

Las ilustraciones pertenecen a la Guía Barrial Páginas de compra en su suplemento del Barrio de Flores

1. MI BARRIO ERA ASÍ...ASÍ…ASÍ,

ES DECIR, QUÉ SE YO SI ERA ASÍ, PERO YO LO RECUERDO ASÍ. (Aníbal Troilo).

"SAN JOSE DE FLORES"

 La dicha y fortuna me fueron esquivas,
jirones de ensueños dispersos dejé;
y en medio de tantas desgracias y penas,
el ansia bendita de verte otra vez...
En tierras extrañas luché con la suerte,
derecho y sin vueltas no supe mentir,
y al verme agobiado, más pobre que nunca,
volví a mi querencia buscando morir.

Más vale que nunca pensara el regreso,
si al verte de nuevo me puse a llorar.
Mis labios dijeron temblando en un rezo:
¡Mi barrio no es éste, cambió de lugar!...
Prefiero a quedarme, morir en la huella,
si todo he perdido, barriada y hogar...
Total, otra herida no me hace ni mella,
será mi destino rodar y rodar...”

Flores será tango a partir de 1936, cuando Gaudino y Acuqarone le rindan este homenaje en uno de los más bellos tangos que conozco.
En el barrio vivieron Hugo del Carril, Roberto Arlt, Agustín Magaldi, Floreal Ruiz, Vicente Demarco, Rosita Melo, 
 

NACÍ EN UN BARRIO DONDE EL LUJO FUE UN ALBUR

Por eso tengo el corazón mirando al Sur, completando la acertada estrofa de Eladia Blásquez. Sin embargo, yo en realidad nací en Balvanera,  en el Centro Gallego de Buenos Aires, por el cruce de Belgrano y Pasco, pero unos días después pasé al Bajo Flores, hacia la zona del Bañado, en el Pasaje Renán 1179 donde vivían mis viejos y mi hermana Dedeé. 

Siempre lo llamamos Flores Sur, pero estábamos a menos de cien metros del límite y ésa ya era zona del Bajo Flores, limitado naturalmente por Avenida del Trabajo,  Carabobo, Curapaligüe y su continuación Camilo Torres, Avda. Riestra y Lacarra, según la propuesta de Angel Prignano.

De chicos, poníamos los límites del Bajo en lo que denominábamos Bañado, de Avenida Castañares al Sur porque en esas latitudes nacía la zona lacustre en la cual se cazaban ranas, martinetas y teros. Más allá de la inundación se atisbaba Pompeya, como lo recuerda Homero Manzi en “Barrio de tango”, donde pinta el Bañado de Flores visto desde Pompeya en un tango de 1942 con música de Aníbal Troilo que es el mejor cuadro de aquel trozo barrial:  “Un pedazo de barrio, allá en Pompeya,/ durmiéndose al costado del terraplén,/ un farol balanceando en la barrera/ y el misterio de adiós que siembra el tren./ Un ladrido de perros a la luna,/ el amor escondido en un portón/ y los sapos redoblando en la laguna/  a lo lejos la voz del bandoneón./ Barrio de tango, luna y misterio,/ calles lejanas, ¡cómo estarán!/ viejos amigos que hoy ni recuerdo,/¡qué se habrán hecho, dónde estarán!/ barrio de tango, qué fue de aquella,/ Juana la rubia que tanto amé./ Sabrá que sufro, pensando en ella,/ desde la tarde que la dejé!/ ¡Barrio de tango, luna y misterio,/ desde el recuerdo te vuelvo a ver./  Un coro de silbidos allá en la esquina/ y el codillo llenando el almacén./ Y el dolor de la pálida vecina/ que ya nunca salió a mirar el tren./ Así evoco tus noches,  barrio tango,/ con las chatas entrando al corralón/ y la luna chapaleando sobre el fango/ y a lo lejos la voz del bandoneón.”

En el principio, Avenida del Trabajo, hoy Eva Perón había sido el Camino de los Tapiales y después Avenida Campana e incluso en nuestra juventud, durante algunos años el nombre fue reemplazado por Avenida Quirno Costa; lo cierto es que  hasta los años veinte se convirtió en una barrera natural para urbanizar el sur y tal vez los vecinos preferimos extender los límites porque Bajo Flores y Bañado nos resultaban peyorativos.

En algún momento toda la ciudad fue Pampa, hasta que Buenos Aires tuvo que crecer en detrimento de la inmensa llanura surcada en sus bajíos por lagunas a veces kilométricas como las que rodearon nuestra infancia.

Igualmente ocurrió hacia el este, ganando cientos de metros al Río de la Plata que no era sino un mar de agua dulce con color de león producto del fango arrastrado por las corrientes de los ríos Paraná y  Uruguay y por el Delta del Tigre.

El barrio de San José de Flores estuvo habitado inicialmente por los indios querandíes, los cuales fueron masacrados por Juan de Garay, fundador de la segunda Buenos Aires en los pantanos del Bañado de Flores y la persecución de los mismos hacia el suroeste dio origen al nombre de pago de la Matanza, recordatorio de aquella aniquilación.

Los querandíes se alimentaban de pescado y sangre de venado, a falta de agua, cuando cruzaban el desierto. Montaban los caballos abandonados cuando la Primera Fundación de Buenos Aires por Pedro de Mendoza, hecho acaecido en 1536.

La ciudad era hacia 1580,  una mínima aldea de escasos habitantes pero con pretensioso nombre: Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires. En cuanto a mi barrio, el origen de su nombre data de 1776, cuando Juan Diego Flores compra una chacra en lo que hoy es la calle Varela con frente a la Barranca de Balbastro, próxima a la calle Coronel Esteban Bonorino.

Recientemente se festejaron los 200 años de la fundación de Flores a la vez que se conmemoraba en Buenos Aires el Día del Ingeniero, por los 150 años del primer graduado en Ingeniería Luis Augusto Huergo.

 

EL NOMBRE DE FLORES Y EL ORIGEN DE LA IGLESIA

Barrio tradicional y antiguo,
con árboles oscureciendo las veredas
y edificios que quitan luz al cielo.
Todo lleva en sí,
todo conserva y pujante avanza hacia el futuro
con un telón de fondo: la Basílica.
Pueyrredón, mirando desde el bronce su total dimensión,
de sur a norte, le da brillo de siglos a este barrio que lleva un nombre
que abarca cielo y tierra por el croquis azul de sus costados.

Lila Duffau de Rabaudi

Casi todas las poblaciones llevaban por entonces el nombre del fundador, en este caso un descendiente de los primeros pobladores de Buenos Aires. Al observar que las chacras linderas se fraccionaban y vendían en lotes, hacia 1790  vendió parcelas a varios amigos y poco después falleció, no dejando otra descendencia que Ramón Francisco Flores, un huérfano que adoptó recién nacido y que es el verdadero  fundador del pueblo.

Ramón Francisco donó el terreno para que en 1806 se estableciera el curato de San José, llamado de Flores por la donación de la manzana donde se levantó la Iglesia, sobre la Avenida Rivadavia, por entonces el Camino Real del Oeste.

En 1806 se construyó la iglesia, la cual permaneció casi en ruinas hasta 1823, mientras la Plaza fue un simple potrero hasta 1854. En su emplazamiento hubo diversos fusilamientos desde 1813, al principio de delincuentes comunes y más tarde de opositores a Rosas, a quien el barrio veneró.
Flores fue partido en el siglo XIX y como tal se incorpora a Buenos Aires como Capital Federal en 1887.
Pocos conocen esa historia de Buenos Aires cuya delimitación original era Independencia por el sur;  Salta-Libertad por el Oeste y Viamonte al Norte, es decir, quince manzanas de frente por el Este y nueve cuadras por el Oeste, un  total de 135 manzanas. El resto era pampa y laguna.

Dos siglos después, en1774, la ciudad tenía 24.000 habitantes y toda la campaña que la rodeaba, apenas 10.000 y se denominaba “la isla del Pozo”, haciendo referencia a lo que llamaríamos Bañado de Flores que se iniciaba casi en Rivadavia y   se extendía hasta el Riachuelo, ocupando los barrios que hoy son Flores, Parque Chacabuco, Nueva Pompeya, Parque Avellaneda, Villa Soldati  y parte de Barracas.

El primer habitante de lo que después sería Flores fue el capitán Juan García de Taborejo hacia 1588, ocho años después de la fundación de Buenos Aires y todo el campo del resto de la ciudad pasó a ser un solo bloque, convirtiendo a la campaña circundante en un solo partido. Previamente habían existido el Pago de la Matanza, el de San Isidro, el del Riachuelo y el de Monte Grande, pero el primero en ser partido fue el de Flores en 1811 y como desprendimiento de Flores, el segundo fue Belgrano en 1855, lo que significa que Buenos Aires creció a expensas de Flores en 1867, al anexar parte de ambos partidos. Buenos Aires tenía entonces menos de 150.000 habitantes.

En 1880 Buenos Aires pasa a ser capital de la República y en 1887 suma  nuevos terrenos de Flores y Belgrano. Ese año el Censo ya supera los 435.000 y el 29 de setiembre de ese año, Flores pasa a ser un barrio de Buenos Aires.

Barrio proviene del árabe “barre”, que quiere decir “exterior” que en el pasado había significado fuera de las murallas que rodeaban a las ciudades, equivalente a extramuros, que tiene el mismo origen.

Un caminante escribió en 1828 lo siguiente: “San José de Flores es un pueblo bastante lindo, situado a dos leguas de Buenos Aires; todas las casas son de ladrillos, algunas con azotea y otras con techos de paja; casi todos los habitantes son quinteros y este pueblo provee una gran parte de las hortalizas y frutas que consume la capital.

Muchos habitantes de la ciudad poseen aquí sus casas de descanso y jardines cuyo ornato mejora gradualmente y como éste es un camino muy frecuentado, la estadía es muy agradable a pesar de la monotonía de su suelo llano. El camino es bastante ancho, muy cenagoso en invierno y polvoriento en verano, inconveniente común a todas las regiones arcillosas de la pampa.”

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas de sus calles eran por entonces torrentes y la zona del Bañado semejaba  ciénagas que en el siglo pasado vieron el asentamiento de familias pobres que no pagaban arriendo y que se dedicaron a la agricultura, donde la misma era posible, en cuyo caso pagaban la explotación con trigo.

Desde la Barranca del Alto hacia el norte subyacía la zona del Bañado, tierras bajas sin repartir, anegadas por lluvias, ríos y arroyos. En 1895 Buenos Aires contaba con algo menos de 665.000 habitantes de los cuales más del 52 % eran extranjeros.

HISTORIA DE MI BARRIO

Fue la clase media en ascenso la que produjo el fenómeno del Barrio de Flores. Cuando pudieron fraccionaron los predios que vendieron a la nueva clase media yrigoyenista compuesta por obreros especializados, empleados de confianza, pequeños comerciantes y profesionales.

Al principio, las urbanizaciones nacían a ambos lados de la vía del tranvía y luego se extendían conformando el barrio. Era incómodo por el ruido, pero debe entenderse que era peor el fango del resto de las calles, que carecían de empedrado. Hacia 1905 el tranvía transportaba nada menos que 7.000 pasajeros diarios a Flores.

Los grandes rematadores del centro de la ciudad contribuyeron a urbanizarla cuando comenzaron a llevar gente en vehículos colectivos, como las bañaderas que fueron las preferidas cuando aparecieron. Empedraban alguna calle que conducía al remate bajo carpa y algunos músicos rejuntados daban marco al acontecimiento que contaba con la presencia de grupíes que simulaban pujar en la compra para subir precios de terrenos sin intereses y a plazos interminables con posesión al pago de las primeras cuotas y en algunos casos regalaban los ladrillos para la primera pieza.

Se mentía mucho para vender y lo normal era ofrecer zonas desprotegidas a 30 pesos por mes en 120 meses, pero 30 pesos era mucho dinero entonces para gente humilde.

La gente se asentaba de a poco y construía una primera pieza con letrina al fondo. Cada uno se hacía su propia casa y los vecinos ayudaban trabajando los domingos toda la familia (recuérdese que el sábado inglés llegó más tarde y consistía en  suspender el trabajo en la tarde del sábado). Se iniciaba con madera y chapas de cinc cuando no se contaba con ladrillos, con la esperanza de cambiar cuando mejoraran las condiciones del ingreso familiar y si alguno de los miembros era albañil, no descansaba nunca de su fajina.

Lo importante era salir de los conventillos del centro donde vivían hacinados y contar con huerta, gallinero y espacios aireados para los chicos, claro está que rodeados de tierra o fango.

En 1922 comienzan  a construirse las "casitas baratas" del Barrio Varela y mis padres debieron llegar hacia 1930, cuando mi hermana -quien había nacido de San Juan y Boedo- tenía apenas cinco años. No fue sino hasta 1939 cuando se pavimentaron las calles de sus pasajes y se construyeron sus veredas, ya por entonces circulaba el tranvía 49 por Varela hacia Avenida del Trabajo desembocando luego en Carabobo y de ahí a Juan Bautista Alberdi, Emilio Mitre, Rivadavia hasta Primera Junta, desde donde retornaba a su punto de partida: el Cementerio de Flores, que era por entonces donde terminaba el barrio.

El barrio Varela quedó delimitado por las calles Varela, Campana (Avenida del Trabajo), Coronel Esteban Bonorino y Asamblea, por entonces Crisóstomo Álvarez . Esa zona había sido el asentamiento de la quinta Santa Clara proveedora de alimentos frescos de la región.

 

 

 

 Las aceras y las veredas se hicieron realidad hacia 1928, pero el subte ya llegaba hasta Lacarra y San Pedrito, subiendo a la superficie de la calle en Primera Junta.

 

Es curioso, sólo ahora, de retorno a sus calles y al indagar en los recuerdos, mi barrio de la infancia reflota en mí y su recuerdo se agiganta y me llena de nostalgia mientras me pregunto por qué no fui capaz de verlo antes. Tal vez será que no lo supe asumir en virtud de todo lo que hicimos y dijimos para dejarlo, para cambiarlo, para  ascender. Pero no es menos cierto que si hubiéramos permanecido allí nuestra vida no hubiera sido la misma...

No tiene sentido plantearse qué hubiera pasado si no hubiéramos tomado cierta decisión y a la hora de la verdad sólo cuenta entender que toda acción que emprendemos afecta nuestro futuro, nuestra vida de modo irreversible. Me queda claro que fue mamá la que movió los naipes del destino, pero tengo la sospecha que también cortaba el mazo.

EL BAÑADO DE LA CARMEN

Una andaluza llegada en 1575 con el Adelantado Juan Ortiz de Zárate daba nombre al Bañado porque al ser muerta cuando huía de los indios querandíes pasó a denominarse Bañado de la Carmen. En la noche se oían sus quejidos de alma en pena o así lo creía la gente.

Era un Bañado que creció con las pavorosas inundaciones de 1877 y 1884 con miles de animales muertos. Había nutrias, liebres, comadrejas, sobre todo ranas. Entre las aves se contaban gansos, flamencos, patos, chajáes, garzas...

Abundaban los gorriones que eran cazados masivamente para ensartarlos en un aro de alambre y se vendían en el barrio para cocinar la famosa polenta con pajaritos a valor por centenar.

En muchos sectores no se hacía pie y hubo gente ahogada  por ello.

Los chicos navegaban en forros de cinc de viejos ataúdes que habían sido arrojados al Bañado como desechos.

Era también zona poblada por malvivientes que requerían refugios o aguantaderos, los policías hacían ronda caballo.

La gente pobre se alimentaba de los desperdicios de comestibles que se arrojaban allí, donde se rastreaban animales y aves de muerte reciente, quesos, huevos, nueces y golosinas que ya no eran útiles para el consumo humano, a excepción de los que no tenían qué comer, mientras los vicios se pagaban con la changa que era todo lo rescatable para vender y que los changueros buscaban con afán, revolviendo el basural tras bronce, plomo, aluminio, cobre y manijas de los ataúdes.

Había pocas chacras que de tanto no poder cumplir con las esperanzas de sus escasos propietarios, se fueron fraccionando en quintas y sus predios inhabitables albergaron a la mano de obra pobre de toda pobreza que llegaba a la Argentina después de la caída de Rosas.

Nosotros llegamos con aspiraciones de clase en ascenso y fuimos posteriores, cuando lo social eclosionaba y la mayoría sentía interiormente el deseo de subir, de mejorar, de ver a los hijos alcanzar lo que uno no había logrado, algo así como poder decir “Mi hijo el Doctor”

Lo mejor de Flores, alrededor de la Iglesia, eran casas de fin de semana para los que llegaban en tren a partir de 1857 y que permanecieron establemente a partir de 1871, cuando la fiebre amarilla los disuadió de continuar viviendo en el centro de Buenos Aires. El Bajo comenzó a crecer con la prosperidad de los primeros años del siglo y el asentamiento de obreros y artesanos que fueron incentivados por el tranvía eléctrico que bajó su boleto de 0,25 a 0,15 (había llegado a Flores en 1897) y en 1905, el boleto se fijó en 0,10 por decisión de la Compañía Anglo Argentina para crear mercados (igualito que ahora...).

Las casas crecían pieza a pieza y ladrillo sobre ladrillo, cuando se ahorraba para lograrlo.


   Continúa en la próxima edición…

Regresar


 Print   
Copyright 2007 by Marketing Interamericano -- Tél.(506) 2224-9059 / 2225-9197 – San José Costa Rica   Terms Of Use  Privacy Statement
DotNetNuke® is copyright 2002-2010 by DotNetNuke Corporation